{"id":3431,"date":"2025-11-17T21:20:34","date_gmt":"2025-11-17T21:20:34","guid":{"rendered":"https:\/\/hueleaazufre.com\/wordpress_a\/?p=3431"},"modified":"2025-11-22T04:30:01","modified_gmt":"2025-11-22T04:30:01","slug":"la-epopeya-palestina-3-el-declive-del-sionismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hueleaazufre.com\/wordpress_a\/index.php\/2025\/11\/17\/la-epopeya-palestina-3-el-declive-del-sionismo\/","title":{"rendered":"La epopeya Palestina 3: el declive del sionismo"},"content":{"rendered":"<p>Las invasiones al L\u00edbano en la d\u00e9cada del 80 marcaron un punto de inflexi\u00f3n en la trayectoria del sionismo. Ese operativo fracas\u00f3 por el alto n\u00famero de bajas, la imposibilidad de doblegar a los resistentes y el impacto generado por la masacre de civiles. Los antecesores de Netanyahu (Begin y Sharon) quedaron descolocados, perdieron el gobierno y no pudieron lidiar con el movimiento callejero de oposici\u00f3n (Paz Ahora).<\/p>\n<p>Es cierto que sus ahijados derechistas recuperaron posteriormente el manejo del Estado, para inaugurar el ciclo pol\u00edtico que perdura hasta la actualidad. Pero ese retorno -asentado en el desplome del laborismo, la pulverizaci\u00f3n de los acuerdos de Oslo y el ocaso de la farsa de los Dos Estados- dej\u00f3 una fractura irremontable entre el sionismo secular y religioso, que desgarra a la sociedad israel\u00ed. El choque entre los viejos y los nuevos colonos opone a dos generaciones contrapuestas y enemistadas de ocupantes.<\/p>\n<h2><strong>CORROSI\u00d3N INTERNA<\/strong><\/h2>\n<p>La derecha confesional y su contraparte laica laborista comparten el proyecto de confiscar a los palestinos, desde tradiciones y pr\u00e1cticas opuestas. La primera vertiente fundamenta su salvajismo en las sagradas escrituras y en la misi\u00f3n apocal\u00edptica de forjar el Gran Israel sobre una monta\u00f1a de cad\u00e1veres. La segunda enmascara el proyecto colonial con mensajes de modernizaci\u00f3n, que le permitieron insertar a Israel en el universo de Occidente. Pero el sionismo hip\u00f3crita que forjaron durante d\u00e9cadas est\u00e1 corro\u00eddo por sus brutales adversarios.<\/p>\n<p>La propia poblaci\u00f3n de emigrantes -que fluye de jud\u00edos asentados en numerosos pa\u00edses- tiende a amoldarse actualmente a un perfil muy distinto a las generaciones precedentes. Los que llegan para instalarse en los asentamientos fronterizos, desembarcan con la decisi\u00f3n guerrera de aplastar sin ninguna piedad a los palestinos. Con fanatismo fundamentalista alegan justificaciones m\u00edsticas para actos de barbarie.<\/p>\n<p>Por su estrecha ligaz\u00f3n con la ultraderecha estadounidense, esos contingentes asumen con gran naturalidad el uso de las armas y apuntalan una base de colonos dependiente del financiamiento norteamericano. Por esa conexi\u00f3n operan como un brazo expl\u00edcito del sistema imperial.<\/p>\n<p>No conforman la tradicional masa de asentados en tensi\u00f3n con las metr\u00f3polis, que sign\u00f3 la historia del colonialismo. Al contrario, est\u00e1n m\u00e1s entrelazados con sus proveedores del centro, que con sus conciudadanos israel\u00edes de otro origen. Su dependencia financiera del aportante norteamericano, se verifica en el descomunal salto de los fondos que Tel Aviv recibe de Washington. Lejos de reproducir el conflicto de las 13 colonias americanas con Inglaterra, comandan un choque con sus pares sionistas dentro del territorio israel\u00ed.<\/p>\n<p>Esa confrontaci\u00f3n repite el tipo de choques que siempre gener\u00f3 la ultraderecha, a la hora de disputar el control del Estado, para defender los privilegios de los colonos. Fue el desgarro que introdujeron en la sociedad francesa, los militares opuestos a la independencia de Argelia en los a\u00f1os 60. Compart\u00edan las mismas pretensiones de represi\u00f3n interna, manipulaci\u00f3n del poder judicial y gobierno autoritario, que actualmente exhibe Netanyahu. El desemboque de esas tensiones en un conflicto armado interno es la gran pesadilla de algunos medios de comunicaci\u00f3n de Israel, como <em>Haaretz<\/em>.<\/p>\n<p>El antagonismo entre el sionismo liberal y derechista es visto por importantes analistas, como un choque de mayor gravedad que las confrontaciones externas de Israel, porque implicar\u00eda una implosi\u00f3n de ese Estado.<\/p>\n<p>La virulencia del grupo teocr\u00e1tico que maneja el gobierno y aspira controlar el poder, puede desencadenar el ocaso el proyecto colonizador, si precipita la emigraci\u00f3n de los enormes segmentos occidentalizados de esa sociedad.<\/p>\n<p>La \u00e9lite econ\u00f3mica y acad\u00e9mica de ese sector ya exhibe s\u00edntomas de esa defecci\u00f3n. Los pensadores que resaltan el car\u00e1cter corrosivo de esa crisis presagian que, en su formato actual de Estado jud\u00edo, Israel no tiene ninguna posibilidad de sobrevivir en el largo plazo (Papp\u00e9, 2024, 2025a).<\/p>\n<h2><strong>LAS FALACIAS DEL ANTISEMITISMO<\/strong><\/h2>\n<p>El declive del sionismo es muy visible en el plano internacional. Esa regresi\u00f3n se acent\u00faa con la absurda exaltaci\u00f3n de Israel como la \u201c\u00fanica democracia\u201d en Medio Oriente, cuando desconoce los derechos de los palestinos y ataca sistem\u00e1ticamente a sus vecinos. El mito de \u00a8acciones defensivas\u00a8 de un aparato militar en incansable agresi\u00f3n, ya perdi\u00f3 sus \u00faltimos vestigios de credibilidad (Rees, 2024).<\/p>\n<p>El dato m\u00e1s contundente de ese giro es la hostilidad que muestra la nueva generaci\u00f3n de jud\u00edos en Occidente hacia el proyecto colonial. Muchos participan activamente en las marchas de solidaridad con Palestina y conforman incluso agrupaciones expl\u00edcitamente antisionistas. Ese viraje es muy llamativo en Estados Unidos, entre sectores que asumen un rechazo a los cr\u00edmenes de Israel, en la tradici\u00f3n de las movilizaciones contra la guerra de Vietnam y el movimiento anti racista por los Derechos Civiles.<\/p>\n<p>Los sionistas de la primera potencia juegan todas sus cartas contra ese despertar juvenil, pero est\u00e1n afrontando mayores escollos que en el pasado. Les resulta muy dif\u00edcil ocultar o justificar el genocidio en Gaza y la efectividad de sus presiones decrece d\u00eda a d\u00eda (Mearsheimer; Wal, 2006)<\/p>\n<p>Contin\u00faan disparando acusaciones de antisemitismo en todas las direcciones, pero el pilar de esa imputaci\u00f3n flaquea porque se asienta en la err\u00f3nea identificaci\u00f3n del juda\u00edsmo, el estado de Israel y el sionismo. Suelen confundir tres conceptos muy distintos. El juda\u00edsmo es una religi\u00f3n, cultura o tradici\u00f3n de un pueblo diseminado por muchos pa\u00edses. Israel conforma, en cambio, una naci\u00f3n surgida de la partici\u00f3n del territorio originalmente habitado por los palestinos.<\/p>\n<p>A su vez, el sionismo es una ideolog\u00eda colonialista que justifica esa expropiaci\u00f3n, con extravagantes teor\u00edas de exclusiva pertenencia de esa zona a los inmigrantes jud\u00edos. El antisionismo critica esa retr\u00f3grada concepci\u00f3n, sin adoptar actitudes antijud\u00edas o antiisrael\u00edes. Se ubica, por lo tanto, en las ant\u00edpodas del antisemitismo (Katz, 2006, 2021).<\/p>\n<p>Esa acusaci\u00f3n se ha convertido actualmente en un burdo estandarte sin contenido, para diabolizar opositores. Su origen se remonta a la judeofobia, que en la Europa medieval era utilizada para hostilizar una comunidad, con el absurdo pretexto de su responsabilidad en la muerte de Jes\u00fas. Propiciaba el mismo tipo de arabofobia que actualmente alienta la ultraderecha contra las minor\u00edas isl\u00e1micas.<\/p>\n<p>El antisemitismo fue un atropello posterior que emergi\u00f3 con el ascenso del nacionalismo reaccionario, contraponiendo una raza superior (arios, blancos, germanos, anglosajones) con otras etnias, descalificadas por su incapacidad para forjar un Estado propio (Goodbar, 2024).<\/p>\n<p>La persecuci\u00f3n contra los jud\u00edos -que combinaba la vieja ra\u00edz religiosa con la ideolog\u00eda derechista- perdi\u00f3 gravitaci\u00f3n desde la segunda mitad del siglo XX. Es recreada en forma artificial por el sionismo, para justificar la pr\u00e1ctica colonial contra los palestinos, que parad\u00f3jicamente conforman el segmento m\u00e1s semita del Medio Oriente. Ellos son las verdaderas v\u00edctimas del antisemitismo, que los colonos agreden difundiendo teor\u00edas afines al viejo nacionalismo reaccionario. Recurren a las mismas concepciones que en el pasado se utilizaban contra los jud\u00edos.<\/p>\n<p>El declive del sionismo obedece, en gran medida, a su destiempo hist\u00f3rico. Es un experimento genocida que intenta consumar un proyecto fuera de \u00e9poca. Encarna una variedad de colonialismo tard\u00edo, socavado por propiciar una limpieza \u00e9tnica, en un per\u00edodo de creciente indignaci\u00f3n con ese exterminio. Israel resucita los mitos coloniales, cuando ha despuntado una gran simpat\u00eda por los derechos de los pueblos originarios.<\/p>\n<p>El sionismo surgi\u00f3 en el cenit del colonialismo, pero se materializ\u00f3 durante la descolonizaci\u00f3n de \u00c1frica y Asia. Arrastra una gran inviabilidad hist\u00f3rica, para repetir los procesos que diezmaban a la poblaci\u00f3n de las regiones conquistadas. Las formas de esclavizaci\u00f3n y aniquilaci\u00f3n que eran corrientes en el siglo XVII, XVIII o XIX, ya no son tan factibles en la centuria en curso. Israel logr\u00f3 construir un pa\u00eds y una naci\u00f3n propia, pero no pudo anular (ni absorber) a las v\u00edctimas de su proyecto. Ese divorcio hist\u00f3rico erosiona estructuralmente al sionismo.<\/p>\n<p>A diferencia de lo ocurrido con sus antecesores de Norteam\u00e9rica (o Australia), confronta con la resistencia de un pueblo expropiado, al que no logra doblegar (Piterberg, 2010). No consigue la ansiada expulsi\u00f3n definitiva de los palestinos y tampoco se resigna a su presencia. Esa irresoluci\u00f3n est\u00e1 exacerbada por la estrechez territorial y la densidad demogr\u00e1fica del \u00e1mbito en que se desenvuelve su proyecto. Un territorio muy peque\u00f1o es demandado como propio por 7 millones de habitantes de cada lado.<\/p>\n<p>Pero en la sombr\u00eda coyuntura actual de ascenso de la ultraderecha emerge el temor, que una sangrienta limpieza del pueblo palestino pueda consumarse en el mismo escenario b\u00e9lico, que gener\u00f3 los monumentales desplazamientos de poblaci\u00f3n en Siria o Irak (Mazza, 2024).<\/p>\n<p>Ese peligro efectivamente existe, pero los genocidios masivos solo se consumaron hist\u00f3ricamente en contextos b\u00e9licos generales. Fue lo que ocurri\u00f3 con los armenios en la Primera Guerra Mundial y con los jud\u00edos en la Segunda contienda. El exterminio que auspicia la derecha israel\u00ed requiere esa escala de conflagraciones. Pero el declive del propio sionismo socava esa atroz eventualidad.<\/p>\n<h2><strong>FASCISTIZACI\u00d3N DE ISRAEL<\/strong><\/h2>\n<p>La pol\u00edtica de guerra permanente que Israel promueve se asienta en un proceso de fascistizaci\u00f3n interna. Ese rumbo despunt\u00f3 con fuerza a partir de asesinato Rabin en 1995 y ha escalado en m\u00faltiples planos.<\/p>\n<p>La principal expresi\u00f3n de ese curso es el protagonismo de la ultraderecha, que hace valer sus votos para condicionar con demandas extremas a todos los gobiernos que integra. En las negociaciones para participar de esas coaliciones, exige cuotas de violencia cada vez m\u00e1s brutales contra la poblaci\u00f3n palestina (Khalidi, 2024: cap 5).<\/p>\n<p>Netanyahu ha tomado en sus manos la agenda de las formaciones reaccionarias, imponiendo al pa\u00eds un estado de movilizaci\u00f3n b\u00e9lica constante, con inveros\u00edmiles pretextos de \u00abpeligro existencial a la supervivencia de Israel\u00bb. Utiliza ese desgastado argumento para perpetuarse en el gobierno y sortear las pesadas causas de corrupci\u00f3n, que amenazan expulsarlo de la funci\u00f3n p\u00fablica. Frente a las masivas protestas callejeras que exigen su dimisi\u00f3n, Netanyahu despliega una pol\u00edtica de guerra infinita y retoma una y otra vez el genocidio en Gaza, para salvar su pellejo a cualquier precio.<\/p>\n<p>Esa estrategia lo obliga recostarse en los partidos religiosos y en un movimiento de los colonos, que eleva el precio de su auxilio con demandas de mayor genocidio. Las dos figuras m\u00e1s descaradamente fascistas de esas formaciones (Smotrich y Ben Gvir) convocan sin ning\u00fan filtro a la masacre. Con ese lenguaje han impuesto la penalizaci\u00f3n de la bandera palestina, la portaci\u00f3n irrestricta de armas para los israel\u00edes y la generalizaci\u00f3n de un repugnante clima de supremac\u00eda jud\u00eda (Pappe, 2023).<\/p>\n<p>Basta observar los discursos de esos personajes para mensurar su evidente parentesco con el nazismo. \u201cNuestro objetivo com\u00fan es borrar la Franja de Gaza de la faz de la tierra\u201d (Nissim Vaturi). \u201cHemos ordenado un asedio total. Ni electricidad, ni alimentos, ni agua, ni gasolina. Todo est\u00e1 cortado. Nos enfrentamos a bestias humanas, as\u00ed que actuamos en consecuencia\u201d (Yoav Gallant). \u201cGaza ser\u00e1 totalmente destruida\u2026asedien y d\u00e9jenlos morir de hambre\u201d (Bezalel Smotrich). Pocas veces extremismo del lenguaje reflej\u00f3 con tanta precisi\u00f3n el extremismo de la acci\u00f3n. La congruencia entre la ret\u00f3rica y la pr\u00e1ctica es total (Breville, 2025).<\/p>\n<p>Esas brutales convocatorias han potenciado, adem\u00e1s, el maltrato de los \u00e1rabes-israel\u00edes y la expulsi\u00f3n de los pobladores de Cisjordania. Pretenden apuntalar la ingenier\u00eda demogr\u00e1fica requerida para forjar el Gran Israel, a partir de la ley B\u00e1sica del Estado-Naci\u00f3n Jud\u00edo. Esa norma institucionaliz\u00f3 el derecho exclusivo a la tierra y a la nacionalidad para los pertenecientes a ese sector. El mismo estatuto dio v\u00eda libre a los grupos armados de los asentamientos, para multiplicar sus <em>pogroms <\/em>contra los palestinos.<\/p>\n<p>Un incontable c\u00famulo de atrocidades ha sido naturalizado por importantes sectores de la sociedad israel\u00ed. Justifican esa conducta argumentando que \u00a8el mundo es antisemita, nos odia y siempre objetar\u00e1 nuestras acciones\u00a8. Con esa disparatada afirmaci\u00f3n eximen a todos los art\u00edfices, responsables y c\u00f3mplices de los cr\u00edmenes en curso.<\/p>\n<p>Solo la deshumanizaci\u00f3n de una significativa porci\u00f3n de la sociedad (y la consiguiente indiferencia frente al sufrimiento ajeno), explica la parcial aceptaci\u00f3n israel\u00ed de la actual limpieza \u00e9tnica. La militarizaci\u00f3n de los j\u00f3venes en una conscripci\u00f3n prolongada, junto a su masiva condici\u00f3n de reservistas, explica la pasividad y sumisi\u00f3n al verticalismo que impera en un pa\u00eds, cuya organizaci\u00f3n pol\u00edtica y social gira en torno al ej\u00e9rcito (Hever, 2025). Por esa raz\u00f3n, en varios momentos de asesinato masivo de palestinos del \u00faltimo bienio, las encuestas indicaron una aprobaci\u00f3n mayoritaria de esas matanzas (Pappe, 2025).<\/p>\n<p>Esta conducta sintoniza con el gran cambio que ha registrado Israel, a medida que el sionismo religioso se afianza en desmedro de su par liberal. Ese viraje apuntala la mutaci\u00f3n hacia un Estado jud\u00edo semejante a las teocracias isl\u00e1micas (Katz, 2023). La tradici\u00f3n laborista pierde influencia en las crisis de las coaliciones gubernamentales, que erosionan al viejo establishment sionista (Ghanem, 2023)<\/p>\n<p>Los dram\u00e1ticos escritos de los \u00faltimos exponentes de esa formaci\u00f3n, ilustran la frustraci\u00f3n pol\u00edtica y moral de la extinguida elite occidentalizada que form\u00f3 el Estado de Israel (Levy, 2024). Sus viejas expresiones de sionismo liberal progresista (Laborismo y Meretz) han quedado muy reducidas y no despiertan ninguna atracci\u00f3n en el electorado El declive interno de ese sector sintoniza con el retroceso de sus aliados liberales y socialdem\u00f3cratas en Estados Unidos y Europa.<\/p>\n<p>En Norteam\u00e9rica, Netanyahu ha establecido una estrecha alianza con los neoconservadores y una relaci\u00f3n de mutua complicidad con los globalistas y el trumpismo. En el Viejo Continente, la misma convergencia con la extrema derecha europea se ha consumado condonando el antisemitismo y el negacionismo de esos sectores frente al holocausto.<\/p>\n<p>Una agenda islam\u00f3foba compartida ha sido suficiente para echar un manto de olvido sobre los responsables de la gran tragedia del siglo pasado. A las \u201cConferencias Internacionales de Lucha contra el Antisemitismo\u201d que se realizan en Jerusal\u00e9n, concurre la crema de las organizaciones manchadas por esa tradici\u00f3n. Le Pen, Zemmour, Farage y todos los herederos de juedofobia son recibidos con gran calidez y cinismo por Netanyahu.<\/p>\n<h2><strong>RUPTURA DE LA COHESI\u00d3N SIONISTA<\/strong><\/h2>\n<p>La actual divisi\u00f3n de la elite gobernante es muy ilustrativa del declive del sionismo. A diferencia de otros momentos cr\u00edticos, los grupos dirigentes disputan en alta voz. La intensidad de esa confrontaci\u00f3n contrasta con la cohesi\u00f3n que imperaba en 1948, 1956 o 1967.<\/p>\n<p>El trasfondo de esas disidencias es la ausencia de una br\u00fajula en el comando del Estado. Netanyahu no expone cu\u00e1l es su proyecto realista de largo plazo. Est\u00e1 embarcado en la continuidad y multiplicaci\u00f3n de guerras que le otorgan impunidad para seguir gobernando, pero con una meta de gesti\u00f3n sumamente confusa.<\/p>\n<p>Su mero expansionismo contrasta con las pol\u00edticas coloniales m\u00e1s acotadas y definidas que auspiciaban sus antecesores. Subir la apuesta con asesinatos de dirigentes y bombardeos de la poblaci\u00f3n civil le permite evitar las elecciones y los tribunales, pero empujan al pa\u00eds a una degradaci\u00f3n pol\u00edtica sin fin.<\/p>\n<p>Como Israel carece de Constituci\u00f3n escrita, la Corte Suprema opera como una fuerza equilibradora. Netanyahu pretende socavar esa instancia, para concentrar el poder en sus manos, purgando la disidencia e instalando a sus agentes en todos los estamentos del Estado. Al no lograr esa reestructuraci\u00f3n con manipulaciones pol\u00edticas, utiliza la guerra para imponer el mismo objetivo (Inlakesh, 2025).<\/p>\n<p>Pero enfrenta una llamativa oposici\u00f3n dentro de las propias filas del ej\u00e9rcito. Nunca la jefatura de las Fuerzas de Defensa (FDI) y de los servicios secretos se pronunci\u00f3 -con tanta contundencia y en forma tan p\u00fablica- contra una pol\u00edtica del gobierno. La marea de cuestionamientos a Netanyahu no ha decrecido con la intensificaci\u00f3n de la escalada b\u00e9lica. M\u00e1s de 500 figuras del establishment pol\u00edtico israel\u00ed, le solicitaron recientemente a Trump que contenga el descontrol militarista de su ahijado.<\/p>\n<p>Ese rechazo en las altas esferas est\u00e1 alimentado por la creciente oposici\u00f3n de la intelectualidad a la masacre de Gaza. El reconocido escritor David Grossman ya utiliz\u00f3 el impactante calificativo de genocidio para describir la embestida en Gaza.<\/p>\n<p>Un bloque opositor cuestiona en las calles esa carnicer\u00eda, con protestas que reunieron multitudes e incluyeron convocatorias a un paro general de la central obrera. La principal bandera de esas marchas ha sido la negociaci\u00f3n con Hamas para liberar a rehenes con vida, pero bajo esa demanda subyace un malestar con el agobio b\u00e9lico.<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n todav\u00eda no retoma la n\u00edtida demanda de \u201cPaz Ahora\u201d, que formul\u00f3 el movimiento antecesor de las protestas actuales. Pero esa perspectiva est\u00e1 igualmente abierta por la disconformidad que se verifica en la sociedad israel\u00ed. Desde el comienzo de la incursi\u00f3n en Gaza m\u00e1s de 100.000 personas emigraron y ese flujo es un dato central, en un entramado colonial estructurado en torno a la recepci\u00f3n de inmigrantes. La inseguridad en la frontera norte y los agujeros de la <em>c\u00fapula de hierro<\/em> frente a los misiles han creado una novedosa sensaci\u00f3n de vulnerabilidad.<\/p>\n<p>Otro s\u00edntoma de oposici\u00f3n al belicismo es la desmoralizaci\u00f3n de las tropas y el incremento de los suicidios entre los soldados. La resistencia de los j\u00f3venes al reclutamiento se verifica en el alto n\u00famero de reservistas, que suscribieron cartas rechazando concurrir el alistamiento.<\/p>\n<p>Esa oposici\u00f3n es muy importante en una estructura militar, que carece de la cantidad de efectivos requerida para combatir en tantos frentes. El servicio militar prolongado alimenta la informatizada y rentable econom\u00eda b\u00e9lica, pero opera tambi\u00e9n como una agobiante carga, para la \u00fanica poblaci\u00f3n occidentalizada que mantiene el viejo patr\u00f3n del reclutamiento masivo.<\/p>\n<p>Las bajas puntuales, pero constantes que sufren las tropas sionistas agravan ese problema e introducen tensiones en un aparato productivo, con pilares insuficientes para sostener el descomunal gasto de la movilizaci\u00f3n b\u00e9lica.<\/p>\n<h2><strong>IMPUGNACI\u00d3N DEL APARTHEID SIONISTA<\/strong><\/h2>\n<p>Israel afronta por primera vez un descr\u00e9dito internacional, que tiende a empujarlo al status de Estado Paria. Ese desprestigio ha dado lugar a \u00f3rdenes de arresto de la Corte Penal Internacional contra Netanyahu y sus secuaces. Por primera vez, esa imputaci\u00f3n de cr\u00edmenes de guerra afecta a un gobernante de la crema occidental.<\/p>\n<p>La impugnaci\u00f3n de Israel es compartida por importantes figuras del establishment norteamericano, que emiten dur\u00edsimas calificaciones contra Netanyahu. Est\u00e1n alarmados por su delirio militarista.<\/p>\n<p>Un consejero de alto nivel de la elite pol\u00edtica estadounidense expresa esos cuestionamientos, con un lenguaje impensado en los pasillos de Washington. Afirma que Israel est\u00e1 cometiendo en Gaza un crimen contra la humanidad, al convertir esa localidad en una f\u00e1brica de asesinatos. Se\u00f1ala que ese pa\u00eds se ha transformado en una calamidad moral, que afecta duramente la pol\u00edtica exterior norteamericana (Mearsheimer, 2023a, 2023b). Los sondeos de opini\u00f3n coinciden en registrar que el descr\u00e9dito de Israel se ha extendido a la propia base republicana que sostiene a Trump.<\/p>\n<p>El mismo tono es utilizado por otros pensadores en Europa para denunciar el crimen de Gaza. Lo m\u00e1s irritante para el sionismo es la frecuente comparaci\u00f3n con la Alemania nazi, por la similitud de castigos colectivos y matanzas de civiles.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes de ni\u00f1os desnutridos, amputados y desamparados recorren el mundo y han quedado incorporadas a la memoria colectiva. Por esas barbaridades Israel cargar\u00e1 por mucho tiempo con un se\u00f1alamiento internacional. Ya se ha generalizado el t\u00e9rmino genocidio y los responsables de ese delito han quedado marcados para siempre (Sivinian, 2024).<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n con el Apartheid de Sud\u00e1frica es otra mancha, que por primera vez Israel afronta en forma significativa. La batalla contra esa infame estructura de opresi\u00f3n racial fue una gran bandera de la generaci\u00f3n de los 70-80, que ahora es retomada por los hijos y nietos de esa batalla.<\/p>\n<p>Entre ambos hitos de lucha contra el racismo se expandi\u00f3 la denuncia del colonialismo y la reconsideraci\u00f3n internacional de los derechos de los pueblos ind\u00edgenas. Aunque la actual coyuntura de avance ultraderechista le permita a Israel subir la apuesta de sus agresiones, afronta un escenario estructural adverso para sus maltratos.<\/p>\n<p>Es cierto que la batalla contra el colonialismo israel\u00ed presenta aristas m\u00e1s complejas y traum\u00e1ticas que el antecedente sudafricano, por el protagonismo del pa\u00eds en el sistema imperial que comanda Estados Unidos. Est\u00e1 en juego el manejo del petr\u00f3leo, el control de Medio Oriente y una disputa geopol\u00edtica con Rusia y China de mayor alcance, que el prevaleciente a fin del siglo pasado en \u00c1frica austral (Hanieh, 2024). Pero la din\u00e1mica de deterioro interno y rechazo internacional que afront\u00f3 el Apartheid se repite actualmente con el colonialismo israel\u00ed.<\/p>\n<p>Las sanciones y exclusiones que asfixiaron al racismo sudafricano son un modelo para el movimiento actual de boicot al sionismo, porque con esas puniciones se socav\u00f3 la tiran\u00eda de la minor\u00eda blanca. Tuvieron un impresionante alcance en distintos planos (transporte a\u00e9reo, importaciones, insumos, cr\u00e9ditos, consumos) y provocaron el agotamiento del aislado r\u00e9gimen del Apartheid.<\/p>\n<p>En las condiciones actuales, el mismo boicot implicar\u00eda golpear a Israel con el tipo de represalias, que Trump ensaya contra los competidores de la econom\u00eda norteamericana. Pero en lugar de una mera guerra comercial entre rivales econ\u00f3micos comerciales, expresar\u00eda la indignaci\u00f3n mundial contra un r\u00e9gimen pol\u00edtico criminal.<\/p>\n<p>Ese rechazo por abajo es impulsado por el movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra el ocupante sionista (BDS). Ya impacta en muchas \u00e1reas del deporte, con exigencias de expulsi\u00f3n de la delegaci\u00f3n israel\u00ed del ciclismo y del mundial de Futbol. Esas demandas acompa\u00f1an los c\u00e1nticos y las banderas a favor de Palestina en los cert\u00e1menes de numerosos pa\u00edses (Ca\u00f1as Bonci, 2025).<\/p>\n<p>La misma reacci\u00f3n se verifica en los festivales de cines y en el enorme n\u00famero de afamados actores y directores, que exigen sanciones contra Israel. Esas expresiones son muy significativas, porque Hollywood fue tradicionalmente un basti\u00f3n de legitimaci\u00f3n internacional del sionismo (Frazer-Carroll, 2025).<\/p>\n<h2><strong>LOS HIJOS DE GAZA EN EL MUNDO<\/strong><\/h2>\n<p>La movilizaci\u00f3n mundial por Gaza ya presenta un alcance may\u00fasculo. En varios picos del actual repudio se insinu\u00f3 un clima de Intifada Global por el n\u00famero de concurrentes a las marchas. Por esa dimensi\u00f3n, hay muchos s\u00edntomas de semejanza con la oleada de protestas, que suscit\u00f3 la invasi\u00f3n norteamericana a Irak a principio del milenio.<\/p>\n<p>No solo Londres, Berl\u00edn, Madrid o Paris han sido testigo de manifestaciones multitudinarias. Las principales ciudades de Sud\u00e1frica, Corea del Sur o Turqu\u00eda han quedado convulsionadas por esas movilizaciones.<\/p>\n<p>Nueva York contin\u00faa impactada por la polarizaci\u00f3n que suscita lo ocurrido en Gaza. En ese basti\u00f3n del lobby sionista arrecian las cr\u00edticas y en las universidades crece la demanda de cortar los v\u00ednculos acad\u00e9micos con Israel. La criminalizaci\u00f3n de las protestas y la detenci\u00f3n de sus l\u00edderes por parte de Trump acent\u00faa la confrontaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Europa es un epicentro de marchas contra el genocidio de Gaza por el rechazo a la hipocres\u00eda de gobiernos, que condenan esa matanza mientras proveen armas al criminal. Alemania, Italia,\u00a0Francia, Espa\u00f1a y Reino Unido secundan a Estados Unidos en ese abastecimiento. En los puertos de esas naciones atracan los barcos que transportan las bombas, mientras los turistas israel\u00edes contin\u00faan visitando el Viejo Mundo, como si nada ocurriera en su pa\u00eds. El sost\u00e9n de las autoridades europeas al genocidio es a\u00fan m\u00e1s expl\u00edcito, cuando proh\u00edben las manifestaciones por Palestina o penalizan el izamiento de su bandera.<\/p>\n<p>Pero el acto de solidaridad con Gaza que m\u00e1s conmovi\u00f3 a toda la regi\u00f3n del Mediterr\u00e1neo fue la flotilla. Cruz\u00f3 ese mar desafiando a la armada sionista, para entregar provisiones a las v\u00edctimas de la masacre. Esa escuadrilla de voluntarios cont\u00f3 con el sost\u00e9n de los estibadores y muestras de gran simpat\u00eda en los puertos. Su recorrido fue un punto de inflexi\u00f3n, al demostrar c\u00f3mo se puede conmover a la opini\u00f3n p\u00fablica con acciones de visible rechazo a la matanza.<\/p>\n<p>La flotilla reuni\u00f3 cincuenta barcos, con tripulaciones de seis continentes y cincuenta pa\u00edses. Puso de relieve que Israel est\u00e1 enemistado con la mitad del mundo e ilustr\u00f3 c\u00f3mo hasta los gobiernos que lo sostienen, fueron obligados a desplegar su armada para proteger los nav\u00edos.<\/p>\n<p>La flotilla transit\u00f3 por una gran superficie mar\u00edtima y en algunos casos logr\u00f3 romper el bloqueo. Israel asalt\u00f3 las goletas violando todas las normas de la \u201clibertad de navegaci\u00f3n\u201d, que tanto exaltan los voceros de Occidente. Lo que resulta inadmisible para Yemen en el Mar Rojo es convalidado para los sionistas en el Mediterr\u00e1neo, con la t\u00edpica doble vara de la prensa hegem\u00f3nica (Marcetic, 2025).<\/p>\n<p>Italia acompa\u00f1\u00f3 esa expedici\u00f3n con un in\u00e9dito nivel de solidaridad. La sucesi\u00f3n de marchas por Palestina culmin\u00f3 con una huelga en 80 ciudades italianas y una marcha de un mill\u00f3n de manifestantes en Roma. Los militantes conformaron un movimiento (\u201cBlocchiamo tutto\u201d) que cort\u00f3 el tr\u00e1nsito en incontables localidades, con una metodolog\u00eda que recuerda a los piqueteros de Argentina.<\/p>\n<p>La marea de simpatizantes con Palestina trascendi\u00f3 todos los diagramas previos y canaliz\u00f3 un sentimiento de rechazo a la econom\u00eda de guerra, que la OTAN impone a Europa (Info Aut, 2025). La masividad de esa movilizaci\u00f3n quebrant\u00f3 incluso la cohesi\u00f3n pro sionista del gobierno de Meloni.<\/p>\n<p>El protagonismo juvenil de esas protestas ilustra la irrupci\u00f3n de una nueva generaci\u00f3n de \u201chijos de Gaza\u201d, que internacionaliza la causa palestina. El trasfondo familiar migrante de muchas familias con v\u00ednculos identitarios con el mundo \u00e1rabe, \u00c1frica o Latinoam\u00e9rica incide en la atracci\u00f3n que despierta la lucha del Medio Oriente. Tambi\u00e9n influye la herencia de los grandes hitos de la descolonizaci\u00f3n, en un marco de incipiente empalme pol\u00edtico del viejo internacionalismo con el nuevo anticolonialismo (Castrillo, 2025).<\/p>\n<h2><strong>LA NUEVA GENERACION EN LAS CALLES<\/strong><\/h2>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Algunas caracter\u00edsticas de la nueva generaci\u00f3n est\u00e1n presentes en la actual solidaridad con Palestina. Confluyen en un movimiento que sintetiza las protestas de los \u00faltimos a\u00f1os, protagonizadas por j\u00f3venes con demandas sociales, antirracistas y ambientalistas. Es un segmento golpeado por el desempleo, empujado a la migraci\u00f3n, privado de trabajo formal, endeudado para estudiar, sensible al cambio clim\u00e1tico y expulsado de la vida institucional corriente (Prashad, 2025)<\/p>\n<p>El actual empalme de esa camada con la causa palestina es un indicio de su politizaci\u00f3n. Comienzan a proyectar sus luchas a un plano m\u00e1s avanzado de resistencia antiimperialista. El caso de la activista sueca Greta Thunberg retrata ese avance de una batalla en la esfera ambiental, a una confrontaci\u00f3n mayor con el poder imperial.<\/p>\n<p>La causa palestina se ha transformado en una bandera de lucha contra la ultraderecha en todo el mundo. Concentra un movimiento de protesta contra el trumpismo, que irrumpe en incontables lugares suscitando gran adhesi\u00f3n. Esa aprobaci\u00f3n contrasta con el aislamiento que rodea al fracasado sost\u00e9n derechista de Ucrania.<\/p>\n<p>La bandera palestina ondea en los sitios m\u00e1s lejanos con personas portando la <em>kufiya<\/em>. Los s\u00edmbolos de la Intifada han alcanzado un extraordinario nivel de popularidad y las consignas no se limitan a reclamar que \u201cdetengan la guerra\u201d. Exigen que se \u201cdetenga el genocidio, el racismo y el apartheid\u201d, expresando un nivel de maduraci\u00f3n pol\u00edtica superior al anhelo b\u00e1sico de pacificaci\u00f3n (Khaled, 2025).<\/p>\n<p>Todo el millonario esfuerzo de Estados Unidos e Israel para silenciar las narrativas de la resistencia y manipular las percepciones globales, inundando de propaganda las redes sociales ha fallado. La guerra algor\u00edtmica para escanean sitios, bombardear usuarios, manipular TikTok y alinear Meta con los abultados presupuestos de los influencers, no ha contenido la indignaci\u00f3n por Gaza. Con todos los recursos de la guerra digital a su favor, el sionismo no ha podido atenuar la condena al genocidio (Sweidan, 2025).<\/p>\n<p>Las movilizaciones por Palestina han impactado tambi\u00e9n en las propias comunidades jud\u00edas. Una nueva generaci\u00f3n de ese origen rompe con los c\u00f3digos de sus mayores y denuncia las atrocidades de Israel. En ninguna de las tragedias anteriores emergi\u00f3 esa actitud de los j\u00f3venes jud\u00edos, que ya no aceptan complicidades con la monstruosidad en curso.<\/p>\n<p>Hay una vigorosa impugnaci\u00f3n de la narrativa sionista, que todav\u00eda repiten las envejecidas \u00e9lites de las metr\u00f3polis, adoctrinadas en la veneraci\u00f3n a Israel por culpas de lo ocurrido en el holocausto. Esas obsoletas creencias pierden auditorio, mientras aumenta la sensibilidad ante la tragedia palestina.<\/p>\n<p>Israel puede a lo sumo posponer con victorias militares las consecuencias de este nuevo clima, pero la derrota pol\u00edtica y moral que est\u00e1 sufriendo quebrantar\u00e1 tarde o temprano al sionismo. Ese declive obedece tambi\u00e9n al lugar que ocupa Israel en el entramado mundial del imperialismo. En el pr\u00f3ximo texto analizaremos ese entretejido.<\/p>\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n<p>La fractura entre el sionismo secular y religioso opone a dos generaciones de colonos que desgarra a la sociedad israel\u00ed. Ese choque puede derivar en la implosi\u00f3n del Estado. El declive del sionismo es visible en el plano internacional y las acusaciones de antisemitismo pierden credibilidad. Intentan consumar un proyecto colonial fuera de \u00e9poca, en un marco de guerra permanente, que incentiva la deshumanizaci\u00f3n y fascistizaci\u00f3n del pa\u00eds. La divisi\u00f3n de la elite gobernante contrasta con la cohesi\u00f3n del pasado, mientras flaquea el reclutamiento y la inmigraci\u00f3n. Una Intifada Global de movilizaciones callejeras empuja al pa\u00eds al mismo status de Paria, que deton\u00f3 el fin del Apartheid. La nueva generaci\u00f3n batalla contra la ultraderecha con la bandera de Palestina.<\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n<p>-Katz, Claudio (2023). La incursi\u00f3n que trastoc\u00f3 a Medio Oriente, 9-11-2023, <a href=\"http:\/\/www.lahaine.org\/katz\">www.lahaine.org\/katz<\/a><\/p>\n<p>-Papp\u00e9, Ilan (2025a). El d\u00eda despu\u00e9s del genocidio debe ser el de la justicia para los palestinos\u00a011\/08\/2025, <a href=\"https:\/\/www.naiz.eus\/es\/info\/noticia\/20250809\/el-dia-despues-del-genocidio-debe-ser-el-de-la-justicia-para-los-palestinos-1\">https:\/\/www.naiz.eus\/es\/info\/noticia\/20250809\/el-dia-despues-del-genocidio-debe-ser-el-de-la-justicia-para-los-palestin<\/a><\/p>\n<p>-Papp\u00e9, Ilan (2024). El ascenso y la pr\u00f3xima ca\u00edda del\u00a0<em>lobby<\/em>\u00a0israel\u00ed, con Ilan Papp\u00e9 Chris Hedges <em>https:\/\/espai-marx.net\/?p=16135<\/em><\/p>\n<p>-Rees, John (2024). 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De la dominaci\u00f3n al exterminio: la industria y estrategia militar de Israel desde 1948 <a href=\"https:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/de-la-dominacion-al-exterminio-la-industria-y-estrategia-militar-de-israel-desde-1948\">https:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/de-la-dominacion-al-exterminio-la-industria-y-estrategia-militar-de-israel-desde-1948<\/a><\/p>\n<p>-Ca\u00f1as Bonci, Santiago (2025) C\u00f3mo fue el boicot a Sud\u00e1frica por el apartheid y c\u00f3mo inspira el bloqueo a Israel<a href=\"https:\/\/www.eldiarioar.com\/mundo\/boicot-sudafrica-apartheid-inspira-bloqueo-israel_1_12624968.html\">https:\/\/www.eldiarioar.com\/mundo\/boicot-sudafrica-apartheid-inspira-bloqueo-israel_1_12624968.html<\/a><\/p>\n<p>-Frazer-Carroll, Micha (2025). Parte de Hollywood se sum\u00f3 al boicot cultural contra Israel <a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/859287-parte-de-hollywood-se-sumo-al-boicot-cultural-contra-israel\">https:\/\/www.pagina12.com.ar\/859287-parte-de-hollywood-se-sumo-al-boicot-cultural-contra-israel<\/a><\/p>\n<p>-Marcetic, Branko (2025). La Flotilla Sumud logr\u00f3 convertir a Israel en un paria https:\/\/jacobinlat.com\/2025\/10\/la-flotilla-sumud-logro-convertir-a-israel-en-un-paria\/<\/p>\n<p>-Castrillo, Pedro (2025). Blocchiamo tutto! An\u00e1lisis del movimiento italiano en solidaridad con Palestina, 7-10 https:\/\/zonaestrategia.net\/blocchiamo-tutto-analisis-del-movimiento-italiano-en-solidaridad-con-palestina\/<\/p>\n<p>-Info Aut (2025) Alcune riflessioni a caldo su \u201cBlocchiamo tutto\u201d, 5-10<\/p>\n<p>https:\/\/infoaut.org\/editoriali\/alcune-riflessioni-a-caldo-su-blocchiamo-tutto<\/p>\n<p>-Prashad, Vivay (2025). Siete tesis sobre los levantamientos de la Generaci\u00f3n Z en el Sur Global | Bolet\u00edn 43 (2025). https:\/\/thetricontinental.org\/es\/newsletterissue\/boletin-gen-z-rebelion\/<\/p>\n<p>-Khaled, Lheila (2025). \u00abEl 7 de octubre represent\u00f3 el inicio de la liberaci\u00f3n\u00bb<\/p>\n<p>28 agosto, 2025 <a href=\"https:\/\/www.resumenlatinoamericano.org\/2025\/08\/28\/palestina-entrevista-a-la-historica-guerrillera-palestina-lheila-khaled-el-7-de-octubre-represento-el-inicio-de-la-liberacion-parte-1-y-2\/\">https:\/\/www.resumenlatinoamericano.org\/2025\/08\/28\/palestina-entrevista-a-la-historica-guerrillera-palestina-lheila-khaled-el-7-de-octubre-represento-el-inicio-de-la-liberacion-parte-1-y-2\/<\/a><\/p>\n<p>-Sweidan, Mohamad Hasan (2025). El octavo frente: la c\u00fapula de hierro digital y la batalla por el relato de Israel <a href=\"https:\/\/nuevapensamientocritico.org\/2025\/10\/13\/el-octavo-frente-la-cupula-de-hierro-digital-y-la-batalla-por-el-relato-de-israel\/\">https:\/\/nuevapensamientocritico.org\/2025\/10\/13\/el-octavo-frente-la-cupula-de-hierro-digital-y-la-batalla-por-el-relato-de-israel\/<\/a><\/p>\n<p><strong>Fuente: Claudio Katz<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las invasiones al L\u00edbano en la d\u00e9cada del 80 marcaron un punto de inflexi\u00f3n 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