{"id":3460,"date":"2025-11-26T19:35:48","date_gmt":"2025-11-26T19:35:48","guid":{"rendered":"https:\/\/hueleaazufre.com\/wordpress_a\/?p=3460"},"modified":"2025-11-26T19:35:48","modified_gmt":"2025-11-26T19:35:48","slug":"g20-del-boicot-de-ee-uu-a-la-voz-del-sur-global","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hueleaazufre.com\/wordpress_a\/index.php\/2025\/11\/26\/g20-del-boicot-de-ee-uu-a-la-voz-del-sur-global\/","title":{"rendered":"G20: del boicot de EE.UU a la voz del Sur Global"},"content":{"rendered":"<div class=\"entry-headline\">\n<p><strong>El G20 en Johannesburgo no fue una cumbre m\u00e1s. La ausencia de Estados Unidos, el protagonismo sudafricano, el peso de \u00c1frica en la agenda, las tensiones por la guerra, la deuda, el clima y los minerales cr\u00edticos dejaron ver algo m\u00e1s hondo: el orden que naci\u00f3 de la posguerra ya no alcanza para contener las demandas del Sur Global.<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"entry-content\">\n<h2><strong>Un G20 en \u00c1frica, sin Estados Unidos: la grieta en el decorado<\/strong><\/h2>\n<p>Lo viejo no termina de morir, lo nuevo no termina de nacer, y \u00c1frica est\u00e1 en el centro de ese parto inc\u00f3modo de un nuevo orden mundial y se debate entre la disyuntiva que le plantean las viejas y nuevas potencias.<\/p>\n<p>En este cambio de escenario de dio esta cumbre del Grupo de los veinte que, desde su creaci\u00f3n, funcion\u00f3 como un gran espacio ordenado del capitalismo global: se juntaban las principales potencias, sumaban algunos pa\u00edses \u201cemergentes\u201d para mostrar diversidad y, entre caf\u00e9, fotos de unidad, alg\u00fan manifiesto global y consenso, defin\u00edan el tono de la econom\u00eda mundial. El Sur Global entraba a ese espacio como invitado, rara vez como protagonista. Johannesburgo alter\u00f3 esa coreograf\u00eda: por primera vez, la cumbre se hizo en \u00c1frica, con presidencia sudafricana, y la voz que organiz\u00f3 la agenda no vino de Washington, Bruselas o Tokio, sino desde el sur del continente africano. Adem\u00e1s cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Africana, con sus conflictos y contradicciones, usando su silla de miembro pleno y permanente lograda en la reuni\u00f3n de 2023 en la India.<\/p>\n<p>La escena tuvo un gesto fundante: Sud\u00e1frica decidi\u00f3 forzar una Declaraci\u00f3n de L\u00edderes sin esperar la cl\u00e1sica negociaci\u00f3n interminable con Estados Unidos. Los sherpas acordaron un texto, la presidencia sudafricana lo hizo p\u00fablico, y Washington respondi\u00f3 con un boicot pol\u00edtico abierto: el gobierno de Trump se neg\u00f3 a asistir, se desmarc\u00f3 de la declaraci\u00f3n y filtr\u00f3 a la prensa que el documento era \u201cvergonzoso\u201d porque no reflejaba sus posiciones.<\/p>\n<p>Esa secuencia, que para el ojo distra\u00eddo podr\u00eda ser solo un cruce diplom\u00e1tico m\u00e1s, muestra algo mucho m\u00e1s profundo: el multilateralismo funcion\u00f3 igual sin Estados Unidos. No colaps\u00f3 la cumbre, no se suspendieron las sesiones, no se cay\u00f3 el G20. Al contrario, la mayor\u00eda de pa\u00edses \u2014incluyendo grandes econom\u00edas occidentales\u2014 firmaron la declaraci\u00f3n, incluso sabiendo que Washington estaba en contra.<\/p>\n<p>En ese contexto, el gesto sudafricano fue m\u00e1s que un acto de orgullo nacional: fue una afirmaci\u00f3n geopol\u00edtica. Aqu\u00ed debemos mencionar, no como revancha sino como solo un detalle, el desplante de Trump a Ramaphosa en la reuni\u00f3n bilateral en Washington durante este a\u00f1o. Aqu\u00ed fue distinto, Sud\u00e1frica se plant\u00f3 como puente entre \u00c1frica, el BRICS ampliado y el sistema multilateral, y dej\u00f3 claro que el mundo no puede seguir orbitando alrededor de un solo centro. No es casual que China y Rusia hayan optado por una presencia m\u00e1s baja, enviando otros rangos y abriendo el juego a los espacios paralelos (BRICS, foros africanos, alianzas regionales): la disputa por el poder, al menos en estas reuni\u00f3n, se discuti\u00f3 en varios frentes.<\/p>\n<p>Hubo adem\u00e1s otro dato simb\u00f3lico: la Uni\u00f3n Africana particip\u00f3 ya como miembro permanente, consolidando un proceso iniciado formalmente en la cumbre anterior, pero que en Johannesburgo cobr\u00f3 cuerpo pol\u00edtico al hacerse sobre suelo africano.<\/p>\n<p>Y mientras \u00c1frica iniciaba este movimiento de autonom\u00eda, hubo gobiernos del Sur que eligieron pararse del otro lado. Argentina, por ejemplo, se desmarc\u00f3 de la declaraci\u00f3n final argumentando desacuerdo con el tratamiento del conflicto en Medio Oriente, coloc\u00e1ndose en los hechos al lado de Estados Unidos en su intento de desgastar la cumbre. Es sabida la posici\u00f3n del gobierno argentino, muy ligada a las decisiones que toma el amo del norte.<\/p>\n<p>El tablero qued\u00f3 n\u00edtido: una \u00c1frica que busca ser actor y no escenograf\u00eda; un Estados Unidos que prefiere boicotear antes que aceptar una agenda que no controla; potencias como China, India o Brasil que ven en este movimiento una oportunidad para profundizar su influencia en el continente; y un conjunto de pa\u00edses del Sur que todav\u00eda oscilan entre la obediencia y la autonom\u00eda.<\/p>\n<h2><strong>El clima como herida y como deuda hist\u00f3rica<\/strong><\/h2>\n<p>Si hay un lugar donde Johannesburgo dej\u00f3 m\u00e1s claro el choque entre narrativas, fue en el cap\u00edtulo clim\u00e1tico. La declaraci\u00f3n reconoce que los pa\u00edses en desarrollo necesitan entre 5,8 y 5,9 billones de d\u00f3lares de aqu\u00ed a 2030 para cumplir sus compromisos nacionales de lucha contra el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Esa cifra, enorme, es algo m\u00e1s que un n\u00famero en un p\u00e1rrafo: es la contabilidad material de una injusticia hist\u00f3rica. Durante m\u00e1s de dos siglos, el Norte Global industrializ\u00f3 su riqueza quemando carb\u00f3n, petr\u00f3leo y gas; extendi\u00f3 sus f\u00e1bricas por el mundo; ciment\u00f3 su bienestar sobre una huella de carbono que hoy desborda los l\u00edmites del planeta. \u00c1frica, en cambio, casi no contribuy\u00f3 a esa acumulaci\u00f3n de emisiones, pero es la regi\u00f3n que ahora carga con el peso m\u00e1s brutal de la crisis clim\u00e1tica: sequ\u00edas prolongadas en el Sahel, inundaciones devastadoras en el Cuerno de \u00c1frica, ciclones repetidos en el \u00cdndico, incendios forestales que avanzan hacia el sur del continente.<\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n admite que la crisis clim\u00e1tica \u201cgolpea de forma desproporcionada\u201d a los pa\u00edses m\u00e1s pobres, y remarca la urgencia de movilizar financiamiento para adaptaci\u00f3n y mitigaci\u00f3n.\u00a0\u00a0 Pero al mismo tiempo, la arquitectura propuesta se parece mucho a la que ya conocemos: fondos verdes, promesas de \u201calinear flujos financieros\u201d con los objetivos clim\u00e1ticos, instrumentos complejos que dependen, en gran medida, de los mismos mercados que generaron el problema. No hay compromisos jur\u00eddicamente vinculantes ni plazos estrictos para el desembolso de esos 5,8 billones.<\/p>\n<p>En \u00c1frica, esta discusi\u00f3n tiene otro matiz: m\u00e1s de 600 millones de personas no tienen acceso a electricidad.\u00a0\u00a0 \u00bfQu\u00e9 significa hablar de transici\u00f3n energ\u00e9tica en un continente donde la transici\u00f3n b\u00e1sica \u2014de la vela al foco, del generador di\u00e9sel a una red m\u00ednima estable\u2014 ni siquiera ocurri\u00f3? \u00bfTiene sentido que el financiamiento clim\u00e1tico llegue en forma de pr\u00e9stamos que incrementan la deuda, cuando en muchos pa\u00edses el servicio de deuda supera el presupuesto de salud?<\/p>\n<p>A esto se suma una cuesti\u00f3n decisiva: la transici\u00f3n energ\u00e9tica mundial \u2014que se presenta como salida \u201cverde\u201d\u2014 est\u00e1 levantada sobre nuevos pilares de extracci\u00f3n. La demanda global de litio, cobalto, manganeso y tierras raras se dispara, y buena parte de esos minerales est\u00e1 en suelo africano. La presidencia sudafricana insisti\u00f3 en que esos minerales cr\u00edticos deben convertirse en \u201ccatalizadores de valor agregado\u201d y no en un nuevo ciclo de exportaci\u00f3n de materias primas sin industria.<\/p>\n<p>El riesgo es evidente: que el mundo se \u201cdescarbonice\u201d a costa de \u00c1frica, reproduciendo el viejo patr\u00f3n colonial bajo otro color. En nombre de la transici\u00f3n verde se pueden justificar nuevas zonas de sacrificio, nuevos desplazamientos, nuevos enclaves extractivos desconectados del tejido productivo local. Johannesburgo puso ese dilema sobre la mesa, pero la batalla por el sentido de la transici\u00f3n reci\u00e9n empieza.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/noticiaspia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-113.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-71004\" src=\"https:\/\/noticiaspia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-113.png\" sizes=\"auto, (max-width: 545px) 100vw, 545px\" srcset=\"https:\/\/noticiaspia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-113.png 545w, https:\/\/noticiaspia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-113-300x169.png 300w\" alt=\"\" width=\"545\" height=\"307\" \/><\/a><\/figure>\n<h2><strong>Deuda, fuga y arquitectura financiera: el nudo que ahorca al Sur<\/strong><\/h2>\n<p>Si el clima revela la injusticia, la deuda revela el mecanismo de control. La propia declaraci\u00f3n del G20 lo reconoce con una franqueza poco habitual: las vulnerabilidades de la deuda \u201cpueden constre\u00f1ir el espacio fiscal de los pa\u00edses, su capacidad para abordar la pobreza y la desigualdad, y su capacidad para invertir en crecimiento y desarrollo\u201d. Dicho en criollo: cuanto m\u00e1s deben, menos pueden gobernar.<\/p>\n<p>En \u00c1frica, la ecuaci\u00f3n es conocida. En muchos pa\u00edses, el pago de intereses y amortizaciones supera el gasto en salud o educaci\u00f3n. El Banco Africano de Desarrollo y la Uni\u00f3n Africana vienen se\u00f1alando un dato brutal: el continente pierde unos 88.000 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o por flujos financieros il\u00edcitos \u2014evasi\u00f3n, manipulaci\u00f3n de precios, fuga de capitales\u2014, una cifra que supera con creces lo que el continente recibe en ayuda oficial al desarrollo.<\/p>\n<p>Es decir: \u00c1frica financia al mundo mientras el mundo dice \u201cayudar\u201d a \u00c1frica. El vaso siempre aparece al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>El G20 respalda el llamado Common Framework for Debt Treatments, una especie de mesa de negociaci\u00f3n para reestructuraciones, y coquetea con la idea de intercambios deuda-por-clima o deuda-por-desarrollo. Sobre el papel suena bien: reducir deuda a cambio de inversiones en transici\u00f3n energ\u00e9tica o en pol\u00edticas sociales. En la pr\u00e1ctica, sin embargo, esos mecanismos suelen venir atados a condicionamientos que mantienen el control en manos de los acreedores: se exige \u201cconfianza de los mercados\u201d, se imponen reformas pro-privatizaci\u00f3n, se limita el margen de maniobra de los Estados deudores.<\/p>\n<p>Lo que no aparece en la declaraci\u00f3n es tan importante como lo que aparece: no se habla de auditor\u00edas integrales para identificar deudas odiosas, contra\u00eddas bajo gobiernos autoritarios o en condiciones abusivas; no se menciona la posibilidad de cancelaci\u00f3n masiva de deudas insostenibles; no se propone un mecanismo independiente \u2014por fuera del FMI y del Club de Par\u00eds\u2014 para mediar entre acreedores y deudores. En otras palabras, el sistema admite que tiene un problema, pero se niega a cambiar el dise\u00f1o del grillete.<\/p>\n<p>Para muchos movimientos africanos, la deuda es el verdadero campo de batalla de la soberan\u00eda en el siglo XXI. Sin ruptura con esa l\u00f3gica, cualquier discurso sobre \u201cindustrializaci\u00f3n verde\u201d, \u201cminerales cr\u00edticos\u201d o \u201cvalor agregado local\u201d corre el riesgo de quedar en manos de las mismas \u00e9lites financieras que lucran con los bonos soberanos y las reestructuraciones interminables.<\/p>\n<h2><strong>Guerras, genocidios y la diplomacia del silencio: Gaza, Sud\u00e1n, RDC<\/strong><\/h2>\n<p>La declaraci\u00f3n de Johannesburgo menciona los conflictos de Sud\u00e1n, la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, Ucrania y los territorios palestinos ocupados, incluida Gaza. Habla de la necesidad de una \u201cpaz integral, justa y duradera\u201d, invoca el derecho internacional, pide proteger a la poblaci\u00f3n civil.\u00a0\u00a0 Pero evita cuidadosamente las palabras que har\u00edan tambalear la comodidad diplom\u00e1tica de varias potencias: genocidio, limpieza \u00e9tnica, responsabilidad estatal.<\/p>\n<p>En Sud\u00e1n, la guerra entre el ej\u00e9rcito regular y las Fuerzas de Apoyo R\u00e1pido ha dejado millones de desplazados internos y refugiados, ciudades arrasadas, masacres documentadas en Darfur y el sitio y ca\u00edda de El Fasher como s\u00edmbolo de la destrucci\u00f3n deliberada del tejido urbano y social. Los Emiratos \u00c1rabes Unidos, Egipto y otros actores regionales est\u00e1n implicados en el abastecimiento de armas y financiaci\u00f3n a las partes en conflicto, mientras las grandes potencias se mueven entre la ret\u00f3rica de la paz y la inacci\u00f3n calculada. Johannesburgo no entra en ese detalle.<\/p>\n<p>En la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, las ofensivas del M23 \u2014con apoyo de Ruanda seg\u00fan m\u00faltiples informes de Naciones Unidas\u2014 se superponen con las regiones m\u00e1s ricas en colt\u00e1n y cobalto. El v\u00ednculo entre guerra y minerales estrat\u00e9gicos es evidente: controlar una mina es controlar una parte de la cadena global de suministro para smartphones, bater\u00edas y dispositivos electr\u00f3nicos. Sin embargo, el G20 se limita a hablar de \u201cinestabilidad\u201d y \u201cnecesidad de soluciones regionales\u201d, sin incomodar a los Estados que aparecen en esos informes ni a las empresas que se benefician del caos.<\/p>\n<p>Y Gaza es la herida m\u00e1s visible y el silencio m\u00e1s estruendoso. Los informes de agencias de la ONU y ONG humanitarias describen hambruna inducida, destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica de infraestructura civil, ataques reiterados a hospitales, escuelas y campos de desplazados. Diversos organismos y juristas hablan abiertamente de cr\u00edmenes de guerra e incluso de posible genocidio. Pero la declaraci\u00f3n del G20 se mantiene en el plano de las f\u00f3rmulas generales, sin se\u00f1alar culpables ni proponer medidas concretas de protecci\u00f3n o sanci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9? Porque muchas de las potencias sentadas en la mesa \u2014Estados Unidos, varios pa\u00edses europeos\u2014 son aliados militares directos de Israel o sostienen v\u00ednculos estrat\u00e9gicos con los actores involucrados en esos conflictos. Porque la guerra, adem\u00e1s de tragedia humana, es negocio para los complejos militares-industriales. Y porque romper el silencio implicar\u00eda admitir que la \u201ccomunidad internacional\u201d es parte del problema, no solo espectadora.<\/p>\n<p>Johannesburgo deja, en este punto, una paradoja amarga: el G20 fue capaz de hablar con cierta franqueza de desigualdad, deuda y clima, pero se qued\u00f3 casi mudo frente a los cr\u00edmenes m\u00e1s graves que atraviesan \u00c1frica y Medio Oriente. La econom\u00eda se puede criticar, la violencia estructural no.<\/p>\n<h2><strong>\u00c1frica, BRICS, el Golfo y la competencia por el futuro<\/strong><\/h2>\n<p>Detr\u00e1s de la cumbre hubo un reordenamiento silencioso: en \u00c1frica ya no compite solo Occidente. En los \u00faltimos a\u00f1os, China se consolid\u00f3 como el principal socio comercial del continente, financi\u00f3 infraestructura, puertos y ferrocarriles en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta; India expandi\u00f3 su presencia diplom\u00e1tica y t\u00e9cnica; Rusia avanz\u00f3 en la dimensi\u00f3n militar y de seguridad, inicialmente a trav\u00e9s del Grupo Wagner y ahora con nuevas estructuras; las monarqu\u00edas del Golfo invierten en agricultura, log\u00edstica, energ\u00eda y, al mismo tiempo, participan de guerras por procura en lugares como Sud\u00e1n o Libia.<\/p>\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>En ese contexto, el G20 africano no fue solo una reuni\u00f3n econ\u00f3mica: fue un campo de competencia. Cada bloque lleg\u00f3 con agenda propia:<\/li>\n<li>Estados Unidos, incluso ausente en la cumbre, presion\u00f3 desde afuera para evitar que la declaraci\u00f3n avanzara en una l\u00f3gica de mayor autonom\u00eda del Sur.<\/li>\n<li>La Uni\u00f3n Europea defendi\u00f3, con matices, un enfoque m\u00e1s cl\u00e1sico: reglas, inversiones, gradualismo, sin cuestionar de fondo la arquitectura.<\/li>\n<\/ul>\n<p>China, India y Brasil vieron en Johannesburgo una oportunidad para proyectar el discurso del BRICS ampliado: m\u00e1s peso del Sur, reforma de las instituciones financieras, \u00e9nfasis en infraestructura y comercio Sur-Sur.<\/p>\n<p>La presencia de la Uni\u00f3n Africana como miembro pleno del G20 abre, a su vez, un frente interno: \u00bfser\u00e1 la UA una correa de transmisi\u00f3n de los intereses de las \u00e9lites de cada Estado, o podr\u00e1 construir posiciones comunes que reflejen los procesos populares y las resistencias anticoloniales que crecen en el continente? Lo que venga despu\u00e9s de Johannesburgo depender\u00e1 en buena medida de eso.<\/p>\n<p>Porque \u00c1frica est\u00e1 lejos de ser un bloque homog\u00e9neo. Hay gobiernos que expulsan bases militares francesas y hablan de soberan\u00eda monetaria en el Sahel; otros firman acuerdos de seguridad con la OTAN; algunos buscan acercarse al BRICS para escapar de la tutela occidental; otros se aferran al FMI como garante de estabilidad. El G20 en \u00c1frica condensa esas tensiones: permite imaginar un continente que habla con una sola voz, pero tambi\u00e9n revela las fracturas internas que pueden debilitar esa voz.<\/p>\n<p>\u00bfVictoria del Sur, maquillaje del sistema o advertencia hist\u00f3rica?<\/p>\n<p>Al final, lo que deja el G20 de Johannesburgo es una sensaci\u00f3n ambigua, pero f\u00e9rtil. No se puede decir que fue una victoria del Sur Global: no se condonaron deudas, no se crearon fondos clim\u00e1ticos vinculantes, no se nombraron genocidios, no se reform\u00f3 de ra\u00edz la arquitectura financiera. Pero tampoco fue una continuidad d\u00f3cil del viejo orden: el foro funcion\u00f3 sin Estados Unidos, \u00c1frica condicion\u00f3 el tono de la declaraci\u00f3n, la agenda se desplaz\u00f3 hacia temas hist\u00f3ricamente empujados por el Sur, y muchas potencias occidentales debieron firmar un texto que no controlaban del todo.<\/p>\n<p>Las centrales sindicales globales lo dijeron con precisi\u00f3n: es un paso adelante, pero \u201cla ambici\u00f3n pol\u00edtica es insuficiente\u201d en \u00e1reas como salarios dignos, tributaci\u00f3n internacional y protecci\u00f3n social.\u00a0\u00a0 Ese juicio vale para el conjunto de la cumbre.<\/p>\n<p>Johannesburgo debe leerse, quiz\u00e1s, como advertencia hist\u00f3rica. Advertencia para las potencias del Norte, que descubren que su margen para dictar la agenda se acota. Advertencia para las \u00e9lites del Sur, que sienten la presi\u00f3n de sus pueblos y de una geopol\u00edtica que ya no tolera subordinaciones autom\u00e1ticas. Advertencia, sobre todo, de que estamos en un momento de transici\u00f3n donde las estructuras viejas a\u00fan no caen, pero ya no alcanzan para entender el mundo.<\/p>\n<p>\u00c1frica aparece en el centro de ese tr\u00e1nsito. No como v\u00edctima silenciosa, sino como espacio de disputa. La pregunta, de ac\u00e1 en adelante, no es solo qu\u00e9 dijo el G20 en Johannesburgo, sino qu\u00e9 har\u00e1 \u00c1frica con esa grieta que la cumbre abri\u00f3: si la usar\u00e1 para negociar mejores t\u00e9rminos dentro del mismo sistema, o si ser\u00e1 el punto de partida para una reconfiguraci\u00f3n m\u00e1s profunda, que toque la deuda, la moneda, el comercio, los minerales y, sobre todo, la forma en que el continente se piensa a s\u00ed mismo en el mundo.<\/p>\n<p>El G20 en suelo africano mostr\u00f3 que el Sur puede hablar sin pedir permiso. Falta saber si est\u00e1 dispuesto a hacerlo hasta las \u00faltimas consecuencias.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/noticiaspia.com\/g20-del-boicot-de-ee-uu-a-la-voz-del-sur-global\/\"><strong>Fuente: PIA Global\/Beto Cremonte<\/strong><\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El G20 en Johannesburgo no fue una cumbre m\u00e1s. 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