{"id":3561,"date":"2025-12-23T00:41:34","date_gmt":"2025-12-23T00:41:34","guid":{"rendered":"https:\/\/hueleaazufre.com\/wordpress_a\/?p=3561"},"modified":"2025-12-23T00:41:34","modified_gmt":"2025-12-23T00:41:34","slug":"lenin-en-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/hueleaazufre.com\/wordpress_a\/index.php\/2025\/12\/23\/lenin-en-el-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"Lenin en el siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p><strong>La aparici\u00f3n de nuestro libro sobre Lenin\u00a0 ha incentivado presentaciones y comentarios , que confirman el renovado inter\u00e9s por la obra del l\u00edder bolchevique. Esa recepci\u00f3n converge con jornadas\u00a0 y nuevos textos , que eval\u00faan el significado del revolucionario ruso.<\/strong><\/p>\n<p>El silencio contempor\u00e1neo que rodea a una gran figura del marxismo comienza revertirse. Ese olvido retrata el desarme pol\u00edtico y la fragilidad te\u00f3rica que afecta a gran parte de la izquierda. Mientras que la ultraderecha renaci\u00f3 exaltando a sus referentes, el campo opuesto enmudeci\u00f3, escarb\u00f3 teor\u00edas en otros \u00e1mbitos y archiv\u00f3 a sus l\u00edderes del pasado. Lenin fue escondido, al mismo tiempo que Hayek, Nozick o Rothbard resurg\u00edan de las cenizas.<\/p>\n<p>En plena euforia del anarco-capitalismo se impuso la autocensura a la simple menci\u00f3n de la lucha de clases, el socialismo o la revoluci\u00f3n. Como esa resignaci\u00f3n impide librar batallas pol\u00edticas, cabr\u00eda esperar que el incipiente retorno de Lenin inaugure una contraofensiva de la izquierda.<\/p>\n<p>La lectura del gran dirigente comunista estuvo afectada en el pasado por la canonizaci\u00f3n y la selecci\u00f3n de citas para justificar alg\u00fan rumbo pol\u00edtico. Tambi\u00e9n prevalec\u00edan las interpretaciones dogm\u00e1ticas, que omit\u00edan el sentido de sus intervenciones. Pero estas anomal\u00edas eran defectos de poca monta, en comparaci\u00f3n al entierro posterior de su obra o a los estudios recientes, acotados a un mero prop\u00f3sito acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n de Lenin transita por retomar al te\u00f3rico que renov\u00f3 la ciencia pol\u00edtica, introduciendo nociones que ordenan la evaluaci\u00f3n de la coyuntura, la etapa o las relaciones de fuerza.<\/p>\n<p>El fundador de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica leg\u00f3 un m\u00e9todo para registrar el protagonismo de los sujetos, la centralidad del enemigo principal y la din\u00e1mica de los acontecimientos. Ense\u00f1\u00f3 la forma de abordar el an\u00e1lisis concreto de un escenario, con la mira puesta en las consecuencias y las tareas que se derivan de esa caracterizaci\u00f3n.<br \/>\nEn el cenit de su elaboraci\u00f3n, Lenin propuso l\u00edneas de acci\u00f3n para lidiar con cinco procesos relevantes de su \u00e9poca: la generalizaci\u00f3n de guerras entre potencias imperialistas, la batalla contra la ultraderecha, la inminencia de la revoluci\u00f3n, el car\u00e1cter terminal de la crisis capitalista y la proximidad del socialismo. \u00bfCu\u00e1les son las similitudes y diferencias de esos diagn\u00f3sticos con el marco actual? \u00bfC\u00f3mo evaluar parecidos y contrastes entre una y otra era?<\/p>\n<h2>LAS GUERRAS EN CURSO<\/h2>\n<p>Lenin distingui\u00f3 dos tipos de conflagraciones. En un casillero ubic\u00f3 los conflictos que opon\u00edan a las potencias imperialistas rivales por el dominio de los mercados y las colonias. Resalt\u00f3 ese perfil de la Primera Guerra Mundial y convoc\u00f3 a denunciar a los bandos en disputa, rechazando el alistamiento y propiciando el abandono de las trincheras. Foment\u00f3 ese derrotismo, proclamando que el enemigo se encontraba en la propia casa y no en la frontera opuesta.<\/p>\n<p>La otra modalidad b\u00e9lica que se\u00f1al\u00f3 el l\u00edder bolchevique, estaba determinada por atropellos a los pa\u00edses dependientes o por agresiones imperiales al resto del mundo. Ese tipo de embestidas consumaban los colonialistas contra \u00c1frica, Asia o Am\u00e9rica Latina y frente a ese caso, Lenin propuso cerrar filas contra el enemigo principal. Destac\u00f3 que su derrota abr\u00eda caminos para conquistas democr\u00e1ticas, logros sociales y cursos de emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tras su fallecimiento se verific\u00f3 en la Segunda Guerra Mundial, un nuevo conflicto entre potencias y las distinciones de Lenin contribuyeron a comprender las diferencias de esa conflagraci\u00f3n con su antecedente. Fue visible la prioridad de derrotar al fascismo y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica aun\u00f3 fuerzas en esa batalla con varias potencias occidentales.<br \/>\nSiguiendo estas orientaciones se puede apreciar, que en los conflictos actuales prevalece m\u00e1s una confrontaci\u00f3n contra el adversario prioritario, que un choque entre competidores igualmente imperialistas.<\/p>\n<p>El Pent\u00e1gono y sus servidores son los art\u00edfices y responsables del genocidio en Palestina, la pirater\u00eda en el Caribe y las provocaciones de la OTAN desde Ucrania. Washington despliega tropas en Asia contra China y en Medio Oriente contra Ir\u00e1n. No se verifican amenazas en el sentido opuesto. Estados Unidos, las potencias europeas e Israel no logran exhibir alg\u00fan indicio de ataques a sus territorios o a zonas lindantes.<br \/>\nRegistrar estos datos y razonar en la tradici\u00f3n legada por Lenin, es crucial para posicionar a la izquierda en el peligroso escenario b\u00e9lico que se avecina. La acelerada militarizaci\u00f3n tiende a transformar la era previa del neoliberalismo y la globalizaci\u00f3n, en una nueva \u00e9poca de intensos enfrentamientos armados. Ese curso ya se verifica en el asedio a Venezuela, el incendio de Medio Oriente, el rearme de Europa para confrontar con Rusia y la concentraci\u00f3n de marines frente a China.<\/p>\n<h2>CENTRALIDAD DEL ANTIIMPERIALISMO<\/h2>\n<p>Por el car\u00e1cter de las guerras en marcha, recobra vigencia la pol\u00edtica antiimperialista que auspici\u00f3 Lenin. El dirigente sovi\u00e9tico madur\u00f3 esa estrategia, recordando que el capitalismo funciona potenciando una gran variedad de opresiones (g\u00e9nero, raza, cultura, religi\u00f3n). Asign\u00f3 a la sumisi\u00f3n nacional una incidencia especialmente gravitante, porque suscita reacciones populares que retroalimentan la lucha social contra el capitalismo.<br \/>\nPartiendo de esa constataci\u00f3n, Lenin defendi\u00f3 el derecho a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos de Europa Oriental, que anhelaban forjar Estados nacionales propios, al cabo de siglos de opresi\u00f3n rusa, austro-h\u00fangara u otomana. Cuando esa lucha nacional se traslad\u00f3 al continente asi\u00e1tico, resalt\u00f3 la convergencia de los procesos de liberaci\u00f3n nacional y social y sent\u00f3 las bases del antiimperialismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>En el siglo XXI esta pol\u00edtica vuelve al centro de la escena, para resistir la agresi\u00f3n del imperialismo estadounidense. Washington compensa el declive de su econom\u00eda con atropellos geopol\u00edticos e intervenciones b\u00e9licas. Por eso reaparecen las matanzas en gran escala, la virulencia del terrorismo de Estado y el desconocimiento del derecho internacional. Israel asesina opositores en cualquier lugar del mundo, los marines disparan contra los pescadores del Caribe y la OTAN ensaya provocaciones en el espacio a\u00e9reo ruso.<br \/>\nLenin subray\u00f3 la importancia de priorizar la confrontaci\u00f3n con el enemigo imperial, en pol\u00e9mica con los socialdem\u00f3cratas de derecha, que descalificaban esa lucha con pretextos eurocentristas y justificaciones colonialistas. Sus argumentos conservan una llamativa actualidad, frente a los te\u00f3ricos social-liberales, que actualmente convalidan al sionismo o aprueban las intervenciones de la OTAN. Sus trilladas excusas de \u201cexpandir la democracia\u201d, \u201campliar la civilizaci\u00f3n\u201d o \u201cdefender los derechos humanos\u201d tienen poca credibilidad.<br \/>\nSe ha repetido, tambi\u00e9n, que el antiimperialismo es un concepto obsoleto frente al avance de la globalizaci\u00f3n, la transnacionalizaci\u00f3n del capital y la conversi\u00f3n de las viejas burgues\u00edas nacionales en estamentos locales. Pero esas afirmaciones han perdido consistencia con la misma velocidad que fueron expuestas.<\/p>\n<p>El antiimperialismo se recicla en forma sistem\u00e1tica, junto a la recreaci\u00f3n de la dependencia y el subdesarrollo, que generan las transferencias de valor de la periferia al centro. Esos drenajes perpet\u00faan las desigualdades y la opresi\u00f3n nacional, al mismo ritmo que se expande y acumula el capital.<br \/>\nLenin destac\u00f3 que ese tormentoso proceso renueva el nacionalismo y diferenci\u00f3 tres variantes de esa corriente. Distingui\u00f3 el patriotismo reaccionario en las metr\u00f3polis de los promotores del desarrollo burgu\u00e9s en la periferia y ponder\u00f3 las variantes revolucionarias de los despose\u00eddos de esas zonas.<br \/>\nLa corriente retr\u00f3grada alcanz\u00f3 su cenit con el fascismo, la conservadora propici\u00f3 el desarrollismo y los sectores radicales forjaron Bandung, la OLAS y la Tricontinental. La vigencia de esta misma clasificaci\u00f3n se verifica plenamente en la actualidad. Bolsonaro, Trump o Le Pen se alistan en el primer grupo, el progresismo latinoamericano en el segundo y las expresiones insurgentes -como el chavismo- en el tercero. Al igual que en la \u00e9poca de Lenin, re\u00fanen respectivamente a los enemigos, adversarios y socios de la izquierda.<\/p>\n<p>Lenin subray\u00f3 la importancia de estas distinciones para definir estrategias de alianza y confrontaci\u00f3n. Debati\u00f3 con los te\u00f3ricos que descalificaban a todas las variantes del nacionalismo, con simplificadas reivindicaciones del internacionalismo comunista. Se\u00f1al\u00f3 que esa abstracta contraposici\u00f3n, desconoc\u00eda la diferencia b\u00e1sica que separa al patriotismo de una potencia opresora, de su equivalente popular en los pa\u00edses dependientes.<br \/>\nEsta misma cr\u00edtica mantiene gran validez contra los objetores actuales del antiimperialismo, que tan solo resaltan el antagonismo entre los capitalistas y los trabajadores. Omiten por completo las contradicciones que oponen a las potencias opresoras con los pa\u00edses dominados de la periferia. Ignoran, adem\u00e1s, que el capitalismo se expande recreando m\u00faltiples formas de opresi\u00f3n, entrelazadas con la explotaci\u00f3n del trabajo. Ese agobio ha derivado, por ejemplo, en las grandes luchas contempor\u00e1neas del feminismo, el ambientalismo o el anti racismo.<\/p>\n<p>El forjador de la URSS remarc\u00f3, que en lugar de contraponer ese tipo de acciones correspond\u00eda potenciarlas, reconociendo la variedad de identidades presentes en los distintos segmentos de los oprimidos. Se\u00f1al\u00f3 que la conciencia de clase no se opone a las convicciones nacionales, ni a la batalla por la igualdad de g\u00e9nero, raza o \u00e9tnica.<br \/>\nLa incomprensi\u00f3n de esta din\u00e1mica obstruye el entendimiento del nacionalismo e impide captar por qu\u00e9 el patriotismo de Bolsonaro es tan distinto al de Ch\u00e1vez. Sin Lenin esa diferenciaci\u00f3n se torna inexplicable.<\/p>\n<h2>FRONTALIDAD CONTRA LA ULTRADERECHA<\/h2>\n<p>Es \u00fatil retomar a Lenin para ordenar la batalla contra la oleada reaccionaria, que comanda Trump, secundan Le Pen, Meloni y Absacal e implementan Milei, Kast o Bolsonaro. Esa retr\u00f3grada marea, canaliza gran parte del descontento generado por d\u00e9cadas de crisis econ\u00f3mica, degradaci\u00f3n social y hast\u00edo con el sistema pol\u00edtico.<br \/>\nLa ultraderecha encauza ese malestar generando tensiones entre los propios empobrecidos. Ataca a los inmigrantes, a los marginados y a las minor\u00edas \u00e9tnicas, con l\u00edderes que adoptan actitudes contestarias y poses disruptivas.<br \/>\nEn todos los casos, promueven el autoritarismo reaccionario para gobernar por decreto y purgar a los adversarios. Priorizan la sumisi\u00f3n de la Justicia y el sometimiento del Congreso, para criminalizar las protestas populares y revertir las conquistas democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 aporta Lenin para confrontar con semejante enemigo? Una gu\u00eda para la izquierda combativa. El l\u00edder bolchevique convoc\u00f3 en su \u00e9poca a la unidad de acci\u00f3n contra la ultraderecha. Llam\u00f3 a confrontar en la calle, subrayando que la derrota de los reaccionarios constitu\u00eda el punto de partida de un proyecto alternativo.<br \/>\nTambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 que los compromisos con fuerzas progresistas, no deb\u00edan eliminar la confrontaci\u00f3n pol\u00edtica contra un sector vacilante e inconsecuente, cuya primac\u00eda desemboca en invariables frustraciones populares. Remarc\u00f3 la necesidad de construir una fuerza de izquierda, que demostrara en los hechos, c\u00f3mo se doblega al enemigo retr\u00f3grado.<br \/>\nLenin expuso esas conclusiones a partir de su propia experiencia. Enfrent\u00f3 a la ultraderecha en 1917, cuando gobernaba Kerensky luego de la revoluci\u00f3n de febrero. Para tumbar a ese mandatario, las fuerzas oscurantistas se agruparon en torno a Kornilov e intentaron un golpe militar restaurador de alguna variante del alica\u00eddo zarismo. Ese levantamiento fue derrotado mediante la contundente respuesta de los trabajadores, campesinos y soldados, agrupados en torno a organismos populares denominados s\u00f3viets.<\/p>\n<p>Lenin conceptualiz\u00f3 esa respuesta, que tuvo incontables reproducciones exitosas. En Am\u00e9rica Latina, las asonadas derechistas fueron doblegadas en muchas oportunidades por la acci\u00f3n popular. En los \u00faltimos a\u00f1os perdieron la partida en Venezuela, Bolivia, Cuba y Brasil. Pero tambi\u00e9n se registraron resultados inversos, cu\u00e1ndo el planteo leninista de actuar con decisi\u00f3n contra los golpistas, qued\u00f3 neutralizado por los temores y titubeos del progresismo.<br \/>\nEsta contraposici\u00f3n de consecuencias positivas y negativas no se limita a los escenarios extremos de aplastamiento o triunfo de un alzamiento militar. Se extiende tambi\u00e9n al ciclo pol\u00edtico corriente. La restauraci\u00f3n conservadora gana la disputa en las urnas, cu\u00e1ndo el progresismo decepciona al pueblo y queda aislada, cu\u00e1ndo prevalece la iniciativa por abajo en sinton\u00eda con el legado de Lenin.<\/p>\n<h2>REVOLUCIONES Y REBELIONES<\/h2>\n<p>Durante el siglo XX el l\u00edder bolchevique fue el s\u00edmbolo de la revoluci\u00f3n y por esa raz\u00f3n fue identificado en Am\u00e9rica Latina con Fidel. En los a\u00f1os 70, todos los debates en la izquierda revolucionaria giraban en torno a c\u00f3mo efectivizar esa transformaci\u00f3n radical. La lucha armada en las ciudades o en el campo y la insurrecci\u00f3n en los bastiones fabriles, era contrapuesta a los caminos parlamentarios de transici\u00f3n pac\u00edfica al socialismo.<br \/>\nLos modelos de revoluci\u00f3n triunfante se asentaban en la variedad de caminos seguidos por los comunistas de Yugoslavia, China, Vietnam o Cuba. A su vez, las numerosas experiencias fallidas en Europa Occidental, Asia o Am\u00e9rica Latina suscitaban controvertidas evaluaciones y balances. Lenin era la referencia para explicar los \u00e9xitos y fracasos de todas las intentonas socialistas.<\/p>\n<p>La implosi\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica modific\u00f3 esa trayectoria e introdujo severos cuestionamientos a la conveniencia del curso revolucionario. Pero sus objetores nunca lograron demostrar, c\u00f3mo el pasaje del capitalismo al socialismo podr\u00eda soslayar ese viraje radical.<br \/>\nLas clases dominantes no resignar\u00e1n sus privilegios y cuentan con poderosos dispositivos estatales para garantizar sus ventajas. Lenin subray\u00f3 que la revoluci\u00f3n constitu\u00eda un acto (o proceso) ineludible, para avanzar hacia un estadio pos capitalista. La validez de ese postulado persiste, aunque la din\u00e1mica para ponerlo en pr\u00e1ctica haya cambiado.<br \/>\nEsa modificaci\u00f3n obedece, ante todo, a la ofensiva patronal que consolid\u00f3 el neoliberalismo, con la precarizaci\u00f3n del empleo y la destrucci\u00f3n de conquistas sociales. El desplome de la URSS afect\u00f3, adem\u00e1s, la vieja expectativa en un devenir socialista y la generalizaci\u00f3n de los sistemas constitucionales, alter\u00f3 adicionalmente la din\u00e1mica pol\u00edtica.<br \/>\nOtra importante mutaci\u00f3n se verific\u00f3 en la intensidad de la intervenci\u00f3n popular. Esas respuestas no se diluyeron, ni perdieron gravitaci\u00f3n, pero las explosiones revolucionarias fueron sustituidas por grandes rebeliones. Ese cambio fue muy visible en Am\u00e9rica Latina y se corrobor\u00f3 en la Primavera \u00c1rabe y en las revueltas de Europa.<\/p>\n<p>Estas diferencias han distinguido, tanto a la primera oleada de rebeliones del siglo XXI (Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina), como a la marea posterior (Bolivia, Chile, Colombia, Per\u00fa), de las revoluciones en Cuba o Nicaragua en la centuria pasada.<br \/>\nLos levantamientos contempor\u00e1neos expresaron la indignaci\u00f3n popular y el anhelo de producir cambios dr\u00e1sticos, pero no incluyeron las construcciones paralelas al Estado, las formas de poder popular o los desenlaces militares, que caracterizaron a las revoluciones. No emergieron s\u00f3viets, ej\u00e9rcitos o comunas que desafiaran abiertamente la dominaci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Lenin fue muy sensible a esa escala de las sublevaciones. Diferenci\u00f3 los per\u00edodos de activa resistencia de las etapas (o coyunturas) pre revolucionarias, revolucionarias y pos revolucionarias. Manej\u00f3 con mucha cautela y seriedad esas categor\u00edas.<br \/>\nLa mera descripci\u00f3n de los levantamientos actuales no clarifica su din\u00e1mica. El esp\u00edritu leninista induce a observarlos con entusiasmo, pero el realismo leninista convoca a evaluarlos con la mayor objetividad posible.<\/p>\n<h2>CAPITALISMO Y SOCIALISMO<\/h2>\n<p>La crisis final del capitalismo que Lenin entrevi\u00f3 y explicit\u00f3 en numerosas oportunidades constitu\u00eda una percepci\u00f3n v\u00e1lida en su \u00e9poca. Presenci\u00f3 la cat\u00e1strofe b\u00e9lica y el derrumbe de varios imperios, en medio de explosiones revolucionarias, con protagonismo de la clase obrera y enorme influencia de las ideas socialistas, comunistas o anarquistas entre los trabajadores.<\/p>\n<p>El l\u00edder bolchevique nunca evalu\u00f3 el estado de salud del capitalismo con patrones meramente econ\u00f3micos. Su mirada se ubicaba en las ant\u00edpodas de esos diagn\u00f3sticos, que eran muy frecuentes entre los socialdem\u00f3cratas de su era. Estimaba pr\u00f3ximo el colapso del capitalismo, por la corrosi\u00f3n que afectaba a ese sistema en m\u00faltiples planos. Cuando en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida observ\u00f3 el reflujo de la marea revolucionaria en Europa, ajust\u00f3 tambi\u00e9n su diagn\u00f3stico del capitalismo.<br \/>\nEn el siglo XX, ese sistema atraves\u00f3 por distintas etapas de recomposici\u00f3n y crisis, junto a coyunturas de estabilizaci\u00f3n y colapso. Su continuidad actual tiene catastr\u00f3ficas consecuencias para la sociedad, pero esos efectos no determinan rumbos de din\u00e1mica terminal, ni fechas predeterminadas de extinci\u00f3n.<br \/>\nUna lectura leninista del capitalismo justamente subraya que su desaparici\u00f3n no ser\u00e1 un fen\u00f3meno end\u00f3geno, determinado por el agotamiento de las fuerzas productivas. Los \u00fanicos sepultureros del sistema ser\u00e1n sus v\u00edctimas y ese entierro requerir\u00e1 una acci\u00f3n pol\u00edtica, asentada en la convicci\u00f3n de superarlo con un modelo socialista.<\/p>\n<p>En la centuria actual, el capitalismo genera las mismas tragedias que suscitaba en los a\u00f1os de Lenin. Basta con registrar la magnitud del desastre clim\u00e1tico, para notar hasta qu\u00e9 punto opera como un r\u00e9gimen explotador y depredador. Pero ni siquiera por esos terror\u00edficos impactos planetarios, el capitalismo colapsar\u00e1 por sus propios desequilibrios internos. Ser\u00e1 erradicado cu\u00e1ndo un sujeto social transformador comande su reemplazo.<br \/>\nEl desplome financiero del 2008 confirm\u00f3 ese curso, al ratificar que una crisis econ\u00f3mica intr\u00ednseca no genera de por s\u00ed la extinci\u00f3n del capitalismo. El modelo neoliberal, globalizado, financiarizado y precarizador condujo a un derrumbe potencial de in\u00e9dita escala. Colapsaron las Bolsas, se desplomaron los bancos y las empresas dejaron de operar, pero el sistema finalmente sobrevivi\u00f3 mediante un rescate estatal.<\/p>\n<p>El capitalismo se mantuvo en pie por la ausencia de fuerzas pol\u00edticas embarcadas en su erradicaci\u00f3n. De esa carencia ha emergido el modelo de in\u00e9dita desigualdad y explotaci\u00f3n, que actualmente encabezan los milmillonarios del mundo digital.<br \/>\nLa expectativa de Lenin en un r\u00e1pido avance del socialismo se consolid\u00f3 con el surgimiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Esa esperanza persisti\u00f3 durante la mayor parte del siglo XX, alimentada por victorias de otras revoluciones y por la constituci\u00f3n de un campo autodenominado socialista, que alberg\u00f3 a una tercera parte del mundo.<br \/>\nEsa perspectiva sufri\u00f3 un dr\u00e1stico rev\u00e9s con la implosi\u00f3n de la URSS, porque ese desplome gener\u00f3 un quiebre en la conciencia socialista transmitida de una generaci\u00f3n a otra. El acervo comunista que inaugur\u00f3 el bolchevismo y enriqueci\u00f3 China, Vietnam o Cuba qued\u00f3 seriamente afectado por la regresi\u00f3n pol\u00edtica que introdujo el fin de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<br \/>\nLa ultraderecha actual ha buscado reforzar ese deterioro con una paranoia anticomunista, que incluye la diabolizaci\u00f3n de Lenin. Pero el parad\u00f3jico resultado de esa campa\u00f1a es la novedosa reaparici\u00f3n de una agenda con matices socialistas.<\/p>\n<p>El propio macartismo enceguecido de los grupos autoritarios contribuye a reinstalar el proyecto poscapitalista. Como sit\u00faan a todos sus adversarios en el ignominioso universo del socialismo, tienden a suscitar una espont\u00e1nea simpat\u00eda hacia ese ideal, entre las v\u00edctimas de sus agresiones. Los afectados frecuentemente desconocen la historia, el contenido o los prop\u00f3sitos del socialismo. Para ellos, lo ocurrido con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica es un acontecimiento del pasado, tan lejano como cualquier otro episodio del siglo XX.<br \/>\nLo sucedido con el nuevo alcalde Mamdani en Nueva York es ilustrativo de este viraje. El impetuoso candidato a ese cargo se present\u00f3 con la orgullosa etiqueta de socialista y conquist\u00f3 la administraci\u00f3n de esa monumental ciudad norteamericana. No s\u00f3lo respondi\u00f3 a la campa\u00f1a trumpista manteniendo en alto su perfil socialista, sino que asent\u00f3 esa impronta en encuestas, que confirmaron el favoritismo local por el socialismo. El retorno de Lenin comienza a despuntar por inesperados caminos.<\/p>\n<h2>GOBIERNO Y PODER<\/h2>\n<p>Las diferencias que distinguen al escenario actual del prevaleciente en la \u00e9poca de Lenin, inducen a considerar estrategias de la izquierda amoldadas a un nuevo contexto. El l\u00edder bolchevique justamente convocaba a rechazar las f\u00f3rmulas preestablecidas, para buscar pol\u00edticas que permitan avanzar hacia el socialismo, en el marco espec\u00edfico de cada era.<br \/>\nEn el per\u00edodo actual, ese rumbo transita por ganar el gobierno y disputar el poder militar, medi\u00e1tico, econ\u00f3mico y judicial, en una larga batalla que signada por triunfos de la izquierda en las urnas. Se ha corroborado que ese paso otorga legitimidad para avanzar hacia otros terrenos. Es un debut frecuente, pero no invariable. El chavismo (y sus an\u00e1logos del Sahel africano) no comenzaron por ah\u00ed. Pero s\u00f3lo los triunfos en los comicios aportan consistencia para los desaf\u00edos subsiguientes.<\/p>\n<p>Con esas victorias, las fuerzas socialistas tan solo acceden a un peque\u00f1o eslab\u00f3n del poder real, que las clases capitalistas detentan a trav\u00e9s de su manejo del Estado. Al cabo de tantos a\u00f1os de gimnasia electoral, salta a la vista en Am\u00e9rica Latina la enorme distancia que separa al gobierno del poder.<br \/>\nCon el \u00e9xito en el sufragio se accede (en el mejor de los casos) a la presidencia, los ministerios y a cierto sost\u00e9n parlamentario. Desde esas instancias se puede comenzar una transformaci\u00f3n radical, si existe plena consciencia que el poder sustancial se localiza en otros \u00e1mbitos y que su conquista requiere desplegar una batalla frontal para manejarlos.<br \/>\nLas clases dominantes no resignar\u00e1n ese control a los sectores populares, que deber\u00e1n avanzar hacia la captura de esos resortes por m\u00faltiples v\u00edas. En esa disputa se juega la posibilidad de iniciar un proceso de emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La batalla exige, ante todo, una transformaci\u00f3n democr\u00e1tica integral del sistema pol\u00edtico, para que los ciudadanos conquisten un verdadero poder de decisi\u00f3n. Se ha verificado que la Asamblea Constituyente es un paso decisivo, para ampliar los restringidos derechos de los reg\u00edmenes pol\u00edticos actuales.<br \/>\nLas experiencias exitosas abren compuertas para ese viraje (Venezuela, Bolivia, Ecuador), pero no garantizan su continuidad. Los episodios fallidos (Argentina, Brasil, Chile) introducen un freno, que obstruye de entrada el camino hacia el poder.<br \/>\nLos triunfos electorales y la secuencia intensa de votaciones, crean el escenario para comenzar la democratizaci\u00f3n. Ensanchan el alcance del sufragio a otros \u00e1mbitos y auspician nuevas formas de institucionalidad, cuya performance no est\u00e1 predeterminada. Los modelos pol\u00edticos se configuran al calor de las luchas populares y siempre adoptan modalidades inesperadas.<\/p>\n<p>Pero en todos los casos, el motor de estas transformaciones es el poder popular construido desde abajo, mediante la acci\u00f3n directa, la movilizaci\u00f3n y la participaci\u00f3n activa en la gestaci\u00f3n de instancias paralelas y complementarias del sistema institucional.<br \/>\nNing\u00fan proyecto de la izquierda podr\u00e1 avanzar, si se desenvuelve en los acotados \u00e1mbitos de la institucionalidad burguesa. Esa estructura perpet\u00faa la dominaci\u00f3n de las clases capitalistas y el amoldamiento a esa restricci\u00f3n, consolida el estatus quo, sepultando los proyectos de transformaci\u00f3n social.<br \/>\nLenin insisti\u00f3 en este presupuesto de la lucha por el socialismo. Subray\u00f3 la naturaleza capitalista del Estado y la insoslayable necesidad de transformar radicalmente a esa entidad, para abrir el sendero hacia otra sociedad.<\/p>\n<p>Pero descre\u00eda tambi\u00e9n de la mera copia del curso seguido en Rusia. Alert\u00f3 especialmente contra la simplificada ingenuidad de repetir el rumbo de los s\u00f3viets y resalt\u00f3 la importancia de las tradiciones parlamentarias en Europa Occidental. En esa regi\u00f3n, las elecciones peri\u00f3dicas ya estaban incorporadas a la vida pol\u00edtica corriente.<br \/>\nEl l\u00edder bolchevique polemiz\u00f3 con sus colegas comunistas que omit\u00edan ese dato y se\u00f1al\u00f3 la conveniencia de apuntalar gobiernos de los trabajadores, surgidos del sufragio a trav\u00e9s de coaliciones socialistas. Debati\u00f3 incluso la postura a seguir en la eventualidad de ofertas ministeriales en esas administraciones.<br \/>\nPara Lenin, los s\u00f3viets pod\u00edan complementar y acelerar la trayectoria de procesos inaugurados por victorias en las urnas. Anticip\u00f3 con esas observaciones un curso de singular vigencia en el siglo XXI.<\/p>\n<p>En ese terreno se verifican complementariedades, con adversarios del propio campo marxista, como Kautsky. El dirigente sovi\u00e9tico enjuici\u00f3 acertada y duramente a ese oponente, por su cuestionamiento de la revoluci\u00f3n rusa y lo consider\u00f3 un renegado de la causa socialista. Pero utiliz\u00f3 esa calificaci\u00f3n de desertor, porque anteriormente formaba parte de la propia familia. Fue un colega de Lenin en la batalla contra el social-liberalismo de Bernstein y hasta 1910 era ponderado como el principal referente del marxismo.<br \/>\nLas miradas que aport\u00f3 Kautsky en ese per\u00edodo son provechosas para el escenario actual, porque auspiciaban un programa muy radical para llegar electoralmente al gobierno y avanzar hacia el poder, introduciendo la planificaci\u00f3n de la econom\u00eda y la organizaci\u00f3n de milicias obreras. Propon\u00eda una administraci\u00f3n superadora del corporativismo, que incluyera al grueso de la ciudadan\u00eda y advert\u00eda la necesidad de responder con la fuerza a la previsible reacci\u00f3n de la burgues\u00eda.<br \/>\nSu modelo fue retomado por la III Internacional, con propuestas de gobierno de los trabajadores para los pa\u00edses del mundo occidental con arraigada institucionalidad. Este legado aporta pistas de inter\u00e9s para la actualidad<\/p>\n<h2>RITMOS Y ACELERADORES<\/h2>\n<p>El nuevo escenario introduce temporalidades m\u00e1s prolongadas que las avizoradas por Lenin, para avanzar hacia el socialismo. El creador de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica conceb\u00eda una trayectoria de aceleradas mutaciones en lapsos cortos, que permitir\u00edan una din\u00e1mica simult\u00e1nea de acceso al gobierno, captura del Estado y transformaci\u00f3n de la sociedad. La percepci\u00f3n de ese vertiginoso desenlace, se asentaba en el efecto internacional de la revoluci\u00f3n en Rusia. Lenin supon\u00eda que ese triunfo suscitar\u00eda din\u00e1micas semejantes en el resto del mundo.<\/p>\n<p>El socialismo era imaginado por todos los militantes comunistas, como un devenir pr\u00f3ximo y alcanzable en pocas generaciones. Esa expectativa no se efectiviz\u00f3, pero tuvo s\u00f3lidos indicios de aproximaci\u00f3n en la segunda mitad del siglo XX y retrocedi\u00f3 con la implosi\u00f3n de la URSS.<br \/>\nNadie sabe si una trayectoria semejante volver\u00e1 a resurgir en el futuro. Esa ausencia induce a concebir el proyecto socialista en lapsos m\u00e1s prolongados, que los previstos a principios del siglo XX. Conduce a reforzar la estrategia de concebir en cada pa\u00eds, proyectos espec\u00edficos de la izquierda para acceder al gobierno, manejar el Estado y transformar de la sociedad. Son tres instancias diferenciadas, que suponen distintos pasos para avanzar de un \u00e1mbito al otro. No existe una receta com\u00fan para ese trayecto, pero si un rumbo general compartido.<\/p>\n<p>Como las cortas temporalidades que estimaba el l\u00edder bolchevique no est\u00e1n a la orden del d\u00eda, el escenario actual induce a retomar las categor\u00edas de Gramsci. El dirigente italiano aport\u00f3 conceptos de largo plazo, extendiendo las nociones que Lenin desenvolvi\u00f3 para las coyunturas. Las situaciones revolucionarias que indagaba el l\u00edder bolchevique fueron reconsideradas por Gramsci como crisis org\u00e1nicas. El te\u00f3rico sardo observ\u00f3 el sustrato m\u00e1s pausado y sinuoso de los vertiginosos contextos disruptivos, analizados por su compa\u00f1ero ruso.<\/p>\n<p>Esa atenci\u00f3n por los procesos largos, tiene su correlato en la estrategia socialista de desgaste y en la conquista de la hegemon\u00eda, que Gramsci postul\u00f3 diferenciando las trasformaciones en el Estado y en la sociedad. Nunca concibi\u00f3 esas trayectorias en la clave socialdem\u00f3crata de eternizaci\u00f3n del capitalismo, que supusieron muchos int\u00e9rpretes de su obra. Gramsci mantuvo siempre una estrecha sinton\u00eda con el proyecto leninista de erradicar el actual sistema de explotaci\u00f3n. Es importante registrar esa complementariedad, para evaluar con una lente pol\u00edtica leninista, las semejanzas del contexto actual con el panorama percibido por Gramsci.<br \/>\nLos procesos que en pasado debutaban con logros revolucionarios, en el marco contempor\u00e1neo se perfilan como un efecto de exitosas revueltas. El sustento inmediato del cambio radical en organismos de poder popular, podr\u00eda ser anticipado ahora por victorias electorales. Esta ampliaci\u00f3n de la secuencia, no modifica la trayectoria de la ruptura que exige el salto hacia el socialismo. La revoluci\u00f3n puede ser precedida por rebeliones, pero debe irrumpir en alg\u00fan momento, para consagrar el pasaje del control popular del gobierno al manejo directo del Estado.<\/p>\n<p>Ese viraje es irrealizable, sin acciones revolucionarias que impongan el reemplazo del poder burgu\u00e9s. Tambi\u00e9n la llegada de la izquierda al gobierno puede seguir los senderos cl\u00e1sicos de una elecci\u00f3n, pero la gestaci\u00f3n de otro Estado es inconcebible por un continuado tr\u00e1nsito por ese sendero. El despunte de la nueva sociedad, solo podr\u00e1 asentarse en el poder popular directo de las comunas o asambleas, que Lenin conceptualiz\u00f3 a la luz de los s\u00f3viets.<br \/>\nEse viraje presupone un proceso de radicalizaci\u00f3n, que Lenin observaba con una \u00f3ptica semejante a Trotsky. Ambos pensadores recogieron esa mirada de Marx, que fue posteriormente compartida por Mao, Ho Chi Minh, Fidel y todos los lideres comunistas, que transformaron la resistencia antiimperialista en cursos de gestaci\u00f3n socialista.<br \/>\nLa acepci\u00f3n espec\u00edfica de ese rumbo -que Trotsky interpret\u00f3 como una revoluci\u00f3n permanente- tuvo varias confirmaciones positivas en el siglo XX. Se corrobor\u00f3 que, en ciertos pa\u00edses subdesarrollados, las ansiadas metas democr\u00e1ticas, agrarias o nacionales que impulsan la revoluci\u00f3n, s\u00f3lo pueden alcanzarse mediante una din\u00e1mica ininterrumpida de mutaciones socialistas.<\/p>\n<p>Pero los cambios registrados en el espectro contempor\u00e1neo de esos pa\u00edses, exigir\u00edan una gran redefinici\u00f3n de ese principio. M\u00e1s problem\u00e1tica es la aplicaci\u00f3n de ese concepto al escenario no revolucionario que impera en la actualidad. Las mismas prevenciones se extienden al Programa de Transici\u00f3n, que Trotsky concibi\u00f3 en la catastr\u00f3fica era de la entre guerra. El puente entre lo que demandan los trabajadores y rechazan los capitalistas, no reproduce en la actualidad las secuencias de esa \u00e9poca. El contexto actual exige focalizar la atenci\u00f3n en otros campos.<\/p>\n<h2>\u00a0LOS \u00c1MBITOS DE LA DISPUTA<\/h2>\n<p>La propuesta de combinar los sufragios convencionales peri\u00f3dicos, con distintas formas de democracia directa para pavimentar un proyecto socialista, es una ense\u00f1anza de tendencias potenciales de las \u00faltimas d\u00e9cadas. No es presupuesto abstracto. Se ha corroborado -especialmente en Am\u00e9rica Latina- que las crisis generadas por colapsos econ\u00f3micos, desplomes pol\u00edticos o levantamientos populares, suelen desembocar en nuevas elecciones que interpelan a la izquierda.<br \/>\nLos chantajes, proscripciones, manipulaciones y fraudes que rodean a esos comicios, no anulan su centralidad y tampoco la ascendente deserci\u00f3n de los votantes reduce su gravitaci\u00f3n. El marco pol\u00edtico sigue siendo distinto al que imperaba en la \u00e9poca dictatorial de Batista, Videla o Pinochet. Y por esa raz\u00f3n mantiene su vigencia la estrategia de acceder electoralmente al gobierno para disputar el poder.<\/p>\n<p>Lo que se ha tornado m\u00e1s visible son los \u00e1mbitos del poder real, que rodean al sistema pol\u00edtico y cuyo manejo resulta indispensable para construir una sociedad igualitaria.<br \/>\nEl poder militar define, ante todo, qui\u00e9n maneja los resortes de cada pa\u00eds. Qu\u00e9 ya no existan dictaduras expl\u00edcitas como en el pasado, no reduce la preeminencia de las Fuerzas Armadas. En cualquier situaci\u00f3n l\u00edmite, la intervenci\u00f3n de los gendarmes inclina la balanza. La derecha no ha podido con Venezuela por la lealtad del ej\u00e9rcito al proyecto bolivariano y pudo reconquistar el gobierno de Bolivia, Ecuador o Per\u00fa por el control estadounidense del alto mando.<br \/>\nEl poder judicial ha exhibido un in\u00e9dito protagonismo pol\u00edtico. Instrumenta operativos de Lawfare en forma sistem\u00e1tica, para erosionar a los gobiernos progresistas. Recurre al montaje de la corrupci\u00f3n para implementar esos operativos, con una doble vara de enjuiciamientos guionada por los grupos capitalistas. Los tribunales operan como un poder subterr\u00e1neo que acorrala a los legisladores, intimida a los ministros y chantajea a los presidentes, hasta imponer la agenda que definen los due\u00f1os de las tierras, las minas o las empresas de cada pa\u00eds.<\/p>\n<p>La derecha que controla ese dispositivo, ya instaur\u00f3 la norma de encarcelar a los mandatarios adversos. Ning\u00fan proyecto popular puede despuntar sin democratizar esa justicia y sin anular los privilegios cuasi feudales, que detenta el alto funcionariado de los tribunales.<br \/>\nUna gravitaci\u00f3n a\u00fan mayor ha demostrado el poder medi\u00e1tico, que manipula la informaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la prensa, la televisi\u00f3n y las redes sociales. Por esos canales transmite la ideolog\u00eda que configura la mirada corriente y los prejuicios de gran parte de la poblaci\u00f3n. Recurre a un bombardeo cotidiano para responsabilizar a los gobiernos progresistas por las penurias diarias, mientras exculpa a los poderosos de esas adversidades. Los medios de comunicaci\u00f3n hegem\u00f3nicos han reforzado el imperio de la mentira, sepultando en su esfera los \u00faltimos vestigios de profesionalidad del periodismo.<\/p>\n<p>La izquierda siempre disputa en minor\u00eda en ese \u00e1mbito y no puede hacer valer un m\u00ednimo de informaci\u00f3n veraz, sin introducir una dr\u00e1stica democratizaci\u00f3n de ese campo. Necesita imponer leyes que equilibren el poder de la prensa y regulen el funcionamiento de las redes sociales. Esos desaf\u00edos en el plano judicial o medi\u00e1tico presentan una envergadura muy superior a la \u00e9poca de Lenin.<br \/>\nPero la centralidad de la econom\u00eda como principal campo de batalla, mantiene una gravitaci\u00f3n semejante a la centuria pasada. All\u00ed se concentra el poder capitalista, con la misma contundencia que en la era del l\u00edder bolchevique.<\/p>\n<p>En ese \u00e1mbito hay cambios significativos en el sendero de transformaci\u00f3n, que fueron anticipados por el propio Lenin. El forjador de la URSS propici\u00f3 el reemplazo de un modelo de planificaci\u00f3n total, impuesto por la emergencia b\u00e9lica (Comunismo de guerra) por un esquema combinado de regulaci\u00f3n estatal, con alta incidencia del mercado (Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica).<\/p>\n<p>Ese esquema de la NEP ha sido exitosamente retomado por China, para protagonizar el mayor desarrollo productivo de la era contempor\u00e1nea. Beijing adopt\u00f3 los principios de mixtura de la primac\u00eda estatal con la complementaci\u00f3n mercantil. Su versi\u00f3n est\u00e1 muy distanciada del curso avizorado por Lenin, en la medida que incluye la presencia de una clase capitalista que extrae plusval\u00eda, expande beneficios y acumula capital. Pero el cimiento general de largo plazo es semejante.<br \/>\nLa NEP de Lenin es igualmente inspiradora de la din\u00e1mica que podr\u00edan seguir los procesos de transformaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina. Es un modelo que prioriza los cambios en los sectores estrat\u00e9gicos de cada pa\u00eds. All\u00ed resulta indispensable la propiedad estatal. En otros \u00e1mbitos deber\u00eda prevalecer una coexistencia con segmentos mercantiles y capitalistas bajo el comando del Estado. La convivencia, negociaci\u00f3n y disputa con el sector privado es un ingrediente de la paulatina construcci\u00f3n de un proyecto poscapitalista.<\/p>\n<h2>REFORMA Y REVOLUCI\u00d3N<\/h2>\n<p>La estrategia esbozada en esta actualizaci\u00f3n de Lenin, presupone una mirada de la reforma y revoluci\u00f3n, como dos procesos continuos que se complementan e integran sin oponerse. Las conquistas dentro del sistema permiten afianzar la confianza popular en sus propias fuerzas, preparando a los sujetos para las acciones radicales que exige la superaci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>Los trabajadores son los art\u00edfices de ambos hitos, sin que nadie pueda anticipar cu\u00e1ntas y cu\u00e1les ser\u00e1n las reformas compatibles (e incompatibles) con el escenario imperante. Ese interrogante quedar\u00e1 zanjado en la propia lucha, en un marco de grandes sorpresas. Hay reformas muy peque\u00f1as, que pueden precipitar el estallido del sistema y otras muy profundas, que pueden ser absorbidas por el orden vigente. Ese desemboque depende del contexto econ\u00f3mico y de la confrontaci\u00f3n clasista.<br \/>\nEl marco keynesiano de derrota del fascismo e \u00edmpetu del socialismo en los a\u00f1os del Estados de Bienestar, fue radicalmente distinto al escenario neoliberal de unipolaridad y ofensiva patronal de las \u00faltimas d\u00e9cadas. La variabilidad de esos universos imposibilita conocer con antelaci\u00f3n, cu\u00e1les son los procesos de reforma que podr\u00edan devenir en din\u00e1micas revolucionarias.<\/p>\n<p>Lenin coincid\u00eda con Luxemburgo en la complementariedad de ambos procesos y en el rechazo a oponerlos en forma abstracta. Subray\u00f3 la primac\u00eda de una u otra din\u00e1mica en distintas coyunturas. Las dos figuras apuntaron a forjar una consciencia popular revolucionaria, a partir de la experiencia acumulada con los logros reformistas. Resaltaron en com\u00fan que esas convicciones eran indispensables para afrontar los momentos de quiebre del capitalismo<br \/>\nLos te\u00f3ricos marxistas contempor\u00e1neos, como Bensaid, que siguieron y enriquecieron esas pistas, desarrollaron un programa de reformas no reformistas, para recrear la perspectiva revolucionaria. Con miradas del mismo tipo, Poulantzas destac\u00f3 la compatibilidad de la batalla en el marco institucional con las luchas sociales, que retroalimentan los triunfos electorales de la izquierda.<\/p>\n<p>El estudioso griego destac\u00f3 que en esa combinaci\u00f3n de confrontaciones dentro y fuera del Estado, es importante distinguir la ampliaci\u00f3n de conquistas en la esfera p\u00fablica, del fortalecimiento del Estado como ente de opresi\u00f3n. Se\u00f1al\u00f3 que los logros en el primer terreno son claves para la disputa por el poder en las distintas \u00e1reas del Estado. Tambi\u00e9n aqu\u00ed Lenin fue enriquecido con observaciones gravitantes para el siglo XXI.<br \/>\nUna pertinencia de la misma \u00edndole tiene el legado de los te\u00f3ricos austro-marxistas, que en la misma \u00e9poca de Lenin protagonizaron los \u00e9xitos municipales de \u201cViena la Roja\u201d. Esa experiencia fue el primer antecedente de gesti\u00f3n de la izquierda de grandes concentraciones urbanas. Su modelo oper\u00f3 de hecho como una referencia, para el manejo de varias ciudades latinoamericanas en las \u00faltimas d\u00e9cadas. El mismo esquema ha cobrado nueva relevancia, con el impactante triunfo del candidato socialista a la alcald\u00eda de Nueva York.<br \/>\nEse \u00e9xito de Madmani es el primer contrapeso significativo a la oleada ultraderechista, en las grandes metr\u00f3polis del Primer Mundo. Confront\u00f3 y desbarat\u00f3 el chantaje de Trump, con un discurso de oposici\u00f3n al magnate. Defendi\u00f3 a los inmigrantes y propuso la implantaci\u00f3n de impuestos progresivos, reivindicando adem\u00e1s la causa palestina.<br \/>\nEn una alianza de la izquierda radical y liberal, Madmani logr\u00f3 canalizar el rechazo al establishment Dem\u00f3crata, moviliz\u00f3 una nueva base juvenil y trabajadora, integr\u00f3 la creatividad de las redes con la militancia callejera y recuper\u00f3 figuras de la historia socialista de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Sus antecesores del austro-marxismo mantuvieron fuertes tensiones con Lenin, que objet\u00f3 la ausencia de voluntad revolucionaria de esa corriente, para seguir el camino inaugurado por la URSS. Pero esas falencias, no anulan otras fruct\u00edferas elaboraciones de ese sector. Particularmente importantes fueron sus propuestas de pavimentar caminos al socialismo, combinando el parlamento con los consejos obreros.<br \/>\nPostularon un sendero para llegar al gobierno a trav\u00e9s de las elecciones y otro para sostenerlo ulteriormente, mediante una variedad de la democracia integrada. Ese rumbo contiene parentescos con la experiencia en curso en Venezuela. Ese pa\u00eds se ha transformado en un relevante laboratorio para concebir din\u00e1micas socialistas.<br \/>\nEn respuesta a las conspiraciones de la derecha, las agresiones del imperialismo, las sanciones econ\u00f3micas y las campa\u00f1as golpistas, ha emergido all\u00ed una singular combinaci\u00f3n de la democracia representativa y participativa.<\/p>\n<p>Las instituciones convencionales coexisten con las comunas, como dos instancias de gesti\u00f3n por arriba y por abajo. Mixturan el sufragio peri\u00f3dico y la delegaci\u00f3n a los legisladores, con la intervenci\u00f3n directa del poder comunal. Ya es un proceso de varias d\u00e9cadas, en medio del estado de excepci\u00f3n y la amenaza de invasi\u00f3n imperial. Esa experiencia permite evaluar en la pr\u00e1ctica, los m\u00e9ritos del modelo austro-marxista que Lenin observ\u00f3 con inter\u00e9s.<\/p>\n<h2>EXPERIENCIAS, SUJETOS, ORGANIZACIONES<\/h2>\n<p>La disputa por el poder militar, judicial, medi\u00e1tico y econ\u00f3mico es la meta central de un acceso de la izquierda al gobierno por la v\u00eda electoral. Si ese prop\u00f3sito no es reconocido, enunciado y explicitado con gran intensidad previa, el triunfo en los comicios ser\u00e1 sucedido por una frustraci\u00f3n pol\u00edtica.<br \/>\nEse fracaso puede ser inmediato, pausado o demorado, pero es un desemboque inexorable, porque la renuncia a conquistar el poder conduce a convalidar el estatus quo. Esa deserci\u00f3n provoca el desenga\u00f1o de la poblaci\u00f3n previamente ilusionada con las promesas de la izquierda.<\/p>\n<p>Todas las experiencias negativas del progresismo en Am\u00e9rica Latina han derivado de esa renuncia a batallar por el poder, luego de llegar al gobierno. La inoperancia y esterilidad de gran parte de esas administraciones fue el corolario de su impotencia defensiva, justificada con discursos institucionalistas. Esa ret\u00f3rica reforz\u00f3 su aprisionamiento a la inmovilizadora telara\u00f1a del sistema pol\u00edtico burgu\u00e9s.<br \/>\nEn esa incapacidad del progresismo se ha montado la ultraderecha para retomar la iniciativa. Del fracaso de Alberto Fern\u00e1ndez, Dilma, Boric o Castillo surgieron Milei, Bolsonario, Kazt y Boularte. Por los mismos desenga\u00f1os con el progresismo neoliberal estadounidense despunt\u00f3 Trump y por las desilusiones con la socialdemocracia emergieron Le Pen, Meloni y Farage.<\/p>\n<p>Toda la obra de Lenin es una advertencia contra esos efectos y su relectura tiene una enorme pertinencia actual, para desenvolver una batalla pol\u00edtica sistem\u00e1tica contra el progresismo. El l\u00edder bolchevique fue la contracara de esa corriente y demostr\u00f3 que el debate constante con ese sector permite forjar una izquierda consecuente. Solo esa construcci\u00f3n superadora permitir\u00e1 encauzar las pr\u00f3ximas rebeliones hacia un camino de triunfo.<\/p>\n<p>El sujeto social de esa transformaci\u00f3n es otro tema en debate. Lenin apostaba al protagonismo del proletariado industrial y deriv\u00f3 esa gravitaci\u00f3n del liderazgo que exhib\u00eda la clase obrera rusa en la batalla contra el zarismo. Registraba el mismo peso abrumador de los trabajadores fabriles en las luchas sociales de Europa.<br \/>\nNunca dedujo esa primac\u00eda de un mero presupuesto te\u00f3rico. Se mantuvo muy atento a la realidad y no vacil\u00f3 en denunciar, por ejemplo, el rol regresivo de los sectores mejor pagos del proletariado ingl\u00e9s. Preserv\u00f3 una mirada flexible sobre las fuerzas sociales ubicadas a la vanguardia de la confrontaci\u00f3n. Observ\u00f3 c\u00f3mo se dirim\u00eda en la pr\u00e1ctica ese liderazgo.<br \/>\nEn Lenin ya estaba presente la cr\u00edtica a la sociolog\u00eda del sujeto transformador privilegiado, que obnubil\u00f3 a importantes sectores de la izquierda durante el siglo XX. Esa tradici\u00f3n dogm\u00e1tica qued\u00f3 refutada por la incidencia dominante del campesinado, en las gestas revolucionarias de China y Vietnam y fue confirmada por la gran variedad de protagonistas populares en las sublevaciones de \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Las transformaciones del capitalismo contempor\u00e1neo han ratificado esa plasticidad. Se ha conformado una clase trabajadora ampliada con todos los individuos que viven de su trabajo, sometidos relaciones laborales de explotaci\u00f3n formal y precarizada.<br \/>\nLa influencia pol\u00edtica de la izquierda sobre estos sectores, ya no presenta los n\u00edtidos cortes del sociales del pasado. Basta observar la incidencia de la ultraderecha entre los segmentos industriales, para corroborar esa variabilidad. Hay que evaluar estas mutaciones con la perspicacia de Lenin, archivando todos los vestigios de cerraz\u00f3n, que oscurecen la comprensi\u00f3n de la realidad contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Con la misma \u00f3ptica hay que revisar la r\u00edgida asociaci\u00f3n, que habitualmente se establece entre Lenin y la construcci\u00f3n de un partido centralizado, vertical y disciplinado. Se observa en forma equivocada a esa f\u00f3rmula como un dato invariable.<br \/>\nEn los hechos, ese modelo correspondi\u00f3 a la batalla clandestina contra el zarismo y fue naturalmente repetido en las gestas contra las dictaduras de Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina. Mantiene su vigencia para todos los escenarios de confrontaci\u00f3n militarizada.<\/p>\n<p>Pero el propio Lenin subrayaba la diferencia del escenario ruso con el contexto alem\u00e1n y suger\u00eda tambi\u00e9n el ingreso de los comunistas al laborismo ingl\u00e9s. No propiciaba un formato \u00fanico de organizaci\u00f3n pol\u00edtica. Tan solo remarcaba la necesidad de s\u00f3lidos agrupamientos para superar las limitaciones de la lucha social.<br \/>\nLenin destacaba que ese \u00faltimo \u00e1mbito permite conquistas significativas, pero es insuficiente para batallar por una sociedad igualitaria. Ese proyecto requiere forjar una conciencia socialista entre los trabajadores, que se desenvuelve a trav\u00e9s de la acci\u00f3n pol\u00edtica. La forma peculiar de la organizaci\u00f3n que condensa ese proceso es un tema abierto y amoldado al contexto de cada pa\u00eds.<\/p>\n<h2>ORGULLO Y MELANCOL\u00cdA<\/h2>\n<p>Lenin es una fuente de incontables aprendizajes, si es le\u00eddo con el ojo puesto en la ocurrido desde su fallecimiento. Esa \u00f3ptica transita por jerarquizar a los autores marxistas que han actualizado la estrategia socialista.<br \/>\nEl gran bar\u00f3metro de esa evaluaci\u00f3n es la factibilidad de las pol\u00edticas en debate. Lenin era frontalmente hostil a cualquier razonamiento divorciado de esa aplicabilidad. Se sentir\u00eda totalmente extra\u00f1o frente a un homenaje de su obra, que exaltara el socialismo como un proyecto anhelado pero irrealizable. No habr\u00eda soportado que se enalteciera a la revoluci\u00f3n, como un episodio tan memorable como carente de viabilidad.<br \/>\nEl l\u00edder bolchevique era ajeno a la mera descripci\u00f3n de los acontecimientos y muy reacio a proclamar, en forma desconsolada, la inexistencia de alternativas. Estimaba que, si esas opciones no estaban la vista, habr\u00eda que buscarlas en las fuerzas subyacentes. Y habr\u00eda sugerido recurrir a otras fuentes de inspiraci\u00f3n, si las concepciones utilizadas para descubrir esas tendencias eran inapropiadas.<\/p>\n<p>Sin esa libertad de pensamiento para indagar los caminos de la emancipaci\u00f3n, no hay forma de batallar contra el capitalismo, resucitando el entusiasmo de las nuevas generaciones.<br \/>\nEl l\u00edder bolchevique se ubicaba en las ant\u00edpodas de los melanc\u00f3licos de izquierda, que exaltan con amargura su derecho al desencanto, c\u00f3mo si ese pesimismo aportara alguna contribuci\u00f3n al entendimiento o a la transformaci\u00f3n de la realidad. Nuestro Lenin no reh\u00faye los tremendos obst\u00e1culos del proyecto emancipatorio, pero propone remontarlos con reflexi\u00f3n, militancia y convicciones comunistas.<\/p>\n<p><strong>RESUMEN<\/strong><\/p>\n<p>La relectura de Lenin contribuye a comprender la naturaleza imperial de las confrontaciones b\u00e9licas, la centralidad del antiimperialismo y la batalla contra la ultraderecha. Permite notar que las rebeliones actuales divergen de las revoluciones precedentes, que el capitalismo afronta otros desequilibrios y que el socialismo repunta en la adversidad. Tambi\u00e9n esclarece la estrategia de llegar al gobierno para disputar el poder con radicalizaci\u00f3n y nuevas temporalidades, en la confrontaci\u00f3n militar, judicial, medi\u00e1tica y econ\u00f3mica. El socialismo municipal y las Comunas mixturadas con el Parlamento pavimentan la combinaci\u00f3n de reforma con revoluci\u00f3n. La izquierda despunta en pol\u00e9mica con el progresismo y con sujetos sociales y organizaciones pol\u00edticas variadas. Necesita retomar la convicci\u00f3n y archivar la melancol\u00eda.<br \/>\n<strong>Fuente: Claudio Katz<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La aparici\u00f3n de nuestro libro sobre Lenin\u00a0 ha incentivado presentaciones y comentarios , que confirman&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3558,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38,70],"tags":[3,238,77],"class_list":["post-3561","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-claudio-katz","category-otras-voces","tag-izquierda","tag-lenin","tag-revolucion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Lenin en el siglo XXI -<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"La aparici\u00f3n de nuestro libro sobre Lenin\u00a0 ha incentivado presentaciones y comentarios , que confirman el renovado inter\u00e9s por la obra del l\u00edder bolchevique. 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