Fantasma que asusta
Si a los Estados Unidos, de febrero de 1950, pudiésemos traerlos a la actualidad, veríamos con toda nitidez a Marco Rubio, representado por el senador de Wisconsin Joseph McCarthy, desplegando su campaña anticomunista que traspasó las fronteras en lo que sería la guerra fría, violando todos los derechos y reemplazando la presunción de inocencia por la “presunción de culpabilidad”, convirtiendo así una acusación en prueba. Eran los tiempos del “macartismo”.
Así lo confirma la reunión anticomunista realizada este 16 de julio en Washington, convocada por el Departamento de Estado y con participación de 61 delegados de diversidad de gobiernos de todo el orbe, entre ellos Paraguay, Ecuador, Bolivia, Chile, Uruguay, Argentina y Guatemala, de nuestra región. Pronto se sumará a ellos Colombia. Esta reunión tuvo como soporte el documento “Estrategia antiterrorista”, publicado el pasado 6 de mayo, en el cual se detallan las supuestas amenazas más importantes que enfrentan los Estados Unidos: el “narcoterrorismo”, que para enfrentarlo dieron cuerpo al “Escudo de las Américas”; el “terrorismo islámico”; y el “terrorismo de izquierda”. Según lo que dicen, se trata de un “enemigo total”.
Como si fuesen blancos para una diana, Marco Rubio los señaló con desfachatez: “es la izquierda radical. Puede adoptar diversos lemas e ideologías, según el lugar y la época. Pueden autodenominarse anticapitalistas, antiimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. Pero su carácter fundamental es siempre el mismo. Siempre es el mismo”; y agregó: “…tras un discurso de igualdad y liberación, solo hay un resentimiento”. Palabras refrendadas por Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, artífice de las políticas antimigrantes del Gobierno Trump: la izquierda es “un cáncer letal a la civilización”.
Queda así claramente establecido el objetivo a golpear: toda persona crítica, antisistema, todas las organizaciones sociales que propendan por justicia, quienes defienden los derechos humanos, los movimientos feministas, la juventud (mucha de ella antiimperialista), quienes propugnan por la autonomía y la autogestión, quienes se opongan a ser controlados por las redes estatales que todo lo ven y todo lo someten. Y muchos más.
Toman cuerpo, de nuevo, tiempos nefastos, para lo cual desempolvan viejos discursos y potencian el antiterrorismo -por años activo en la agenda de la CIA y de otras agencias de espionaje de los Estados Unidos.
Tiempos grises serán revividos en ese país, como ya lo experimentan con la vil persecución de los migrantes. Su objetivo: detener el avance de la inconformidad que allí se expresa de manera notable en jornadas antitrump (No Kings) organizadas por sectores demócratas y muchos otros que reclaman diversidad de derechos. Ese avance, que ha colocado en la agenda cotidiana la opción por el socialismo, va motivando -por ahora- cambios en alcaldías como la de Nueva York. Además, es una acción para contener los movimientos solidarios en defensa de los migrantes.
Para que no queden dudas, en un juicio que desnuda la parcialidad de la justicia del imperio, un juez condenó a penas de entre 30 y 70 años e, incluso, 100 años de prisión a unos jóvenes, supuestos miembros de una organización llamada Antifa, que llevaron a cabo protestas contra el ICE, tratando de abrir una edificación donde permanecían presos migrantes. La decisión no puede ser más esclarecedora de lo que pretenden y están dispuestos a realizar para contener el descontento que produce la imparable desigualdad social, cada día más evidente en el falso “reino de la democracia”.
Así las cosas, con esta nueva estrategia, van armando un entramado de muerte, del cual han dado a conocer, en menos de un año, la “Estrategia de Seguridad Nacional”, “El Escudo de las Américas” y la iniciativa “Gran América del Norte”, a la cual suman ahora su cruzada anticomunista. Toda una batería imperial para impedir y ocultar su pérdida de poder global, a través de la desinformación y sus guerras abiertas.
Parece broma, pero es realidad. Hace cerca de dos siglos se decía: “un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”. Hoy, ese mismo fantasma aterroriza a los multimillonarios y gobernantes de Estados Unidos. Y eso que ellos mismos dicen que el comunismo murió. Entonces sí, es un verdadero fantasma y asusta.

Huele a azufre es una plataforma digital de análisis geopolítico contrahegemónico, que busca visibilizar las voces y los discursos silenciados por el poder mediático.
