Desde el seno del imperio continúan las amenazas contra Cuba, como una demostración de que, como expresara el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el Gobierno de EE. UU. deja claro que no renuncia a sus ambiciones de dominación sobre la isla. Pero los hijos de esta tierra, y así lo recordó Díaz-Canel, «alcanzamos desde el 1ro de enero de 1959 nuestra verdadera independencia y estamos decididos a defenderla».
Ante esa verdad irrebatible, los responsables de la política criminal contra nuestro pueblo, en muestra evidente de desespero, lanzan como carnada una «asociación discreta con la CIA» para aquellos que buscan «un cambio de régimen» en Cuba.
No es la primera vez que desde la Casa Blanca ignoran la historia de nuestra nación. Los cubanos conocemos bien a la Agencia, sus estrategias y métodos, incluso antes del triunfo de la Revolución.
Como se ha demostrado, la CIA recomendó a la tiranía batistiana crear un aparato represivo contra el movimiento comunista, incluidos los líderes de organizaciones políticas, estudiantiles o sociales a los que consideraba como adversarios. Así surgió en 1955 el Buró para la Represión de Actividades Comunistas (BRAC), responsable de numerosos crímenes y torturas. No salió bien, la Revolución barrió con Batista y con su aparato represivo en 1959.
Con el objetivo de derrocar el proyecto socialista que nos convirtió en un país soberano, la CIA reclutó y entrenó a gran parte de los mercenarios que, dos años después, en 1961, desembarcaron por las arenas de Playa Girón. Al precio de mucha sangre valiosa, fueron derrotados en menos de 72 horas.
Tras el fracaso de la incursión mercenaria, surgió la Operación Mangosta, cuyo objetivo principal era derrocar al Gobierno revolucionario con un conjunto de acciones que perseguían la desestabilización interna que llevara a un levantamiento popular y, finalmente, a una invasión militar directa de Estados Unidos, a través de un plan de acción que comprendía decenas de tareas específicas.
La mayoría de los planes terminaron desarticulados antes de empezar. El patrón es viejo: la agencia intenta comprar voluntades, y la contrainteligencia cubana les devuelve el golpe con éxito.
Quizás, la mayor evidencia de ello fueron los más de 600 intentos frustrados de asesinato al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y a otros dirigentes de la Revolución.
A lo largo de estos años la mano de la CIA ha estado detrás de la muerte de más de tres 400 cubanos, víctimas de acciones terroristas que también han provocado cerca de tres mil lesionados e incapacitados. Recientemente, recordamos el aniversario 50 del sabotaje al avión de Barbados, un crimen que aún sigue vivo en la memoria. Estos hechos se encuentran bien documentados en las demandas del pueblo de Cuba al Gobierno de Estados Unidos por daños humanos y económicos.
Es mucho más amplia la lista de agresiones en las que ha intervenido la CIA. Cada una de ellas ha tenido como respuesta la dignidad, resistencia y determinación del pueblo cubano. Cualquier intento de hacernos olvidar esa historia solo cabe en mentes fantasiosas, ancladas en el irrealizable anhelo imperialista de apoderarse de Cuba.
Fuente: Al Mayadeen/Raúl Capote