​​Israel intenta salvarse generando un conflicto en toda la región

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generales asesinados

El asesinato del General Razi Mousavi del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) en Siria, a pocos días de terminar el 2023 y conmemorarse el cuarto aniversario del asesinato del General Qasem Soleimani, es una agresión directa pero solapada de Israel a Irán con la que el régimen sionista procura expandir el conflicto en la región de Asia Occidental.

Mientras, Estados Unidos tras una relativa derrota en Ucrania se empeña en convertir a la región indo pacífica en el próximo teatro de operaciones pero se ve presionado por Israel a centrarse nuevamente en el llamado Medio Oriente.

Cada vez más aislados en la Asamblea de una Organización de Naciones Unidas, la que no ha sido capaz de detenerlos, Israel y Estados Unidos sostienen un genocidio sin precedentes en la historia de la humanidad, con la colaboración de un puñado de países subordinados que, de todos modos, se comprometen cada vez menos en sus aventuras militares, más por incapacidad económica y temor a las confrontaciones con sus propios Pueblos, que por convicción.

Para leer más sobre el aislamiento Norteamericano y de Israel

El poder del lobby israelí en los Estados Unidos

En el 2007 dos profesores estadounidenses, defensores del supuesto derecho de Israel a tener un Estado en territorio palestino —y evidentemente convencidos del papel de los Estados Unidos como policía mundial—, publican el libro El lobby israelí y la política exterior de Estados Unidos, [i]en ese texto explican el poder de las mafias, las corporaciones, o lo que eufemísticamente llaman “grupos de interés”, para presionar la política internacional de ese país.

“En Estados Unidos los grupos de interés contienden de manera rutinaria para dar forma a las percepciones que se tienen del interés nacional y para convencer a los legisladores y a los presidentes de que adopten las políticas de su preferencia. (…) la influencia de los distintos grupos de interés desde hace mucho tiempo ha configurado diversos aspectos de la política exterior estadounidense, incluidas las decisiones relativas a la guerra.” [ii]

Y aunque aclaran que el lobby israelí no está del todo unificado, ni centralizado y que “operan en campo abierto, y de la misma forma que cualquier otro grupo de interés”.

Lo interesante y pertinente para este análisis, es que el texto centra su atención en cómo el poder del lobby sionista ha guiado a la política exterior estadounidense a actuar en contra de sus propios intereses:

“Muchas de las políticas que se han seguido en beneficio de Israel ponen ahora en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos. La combinación del extremadamente generoso apoyo a Israel y la prolongada ocupación israelí de territorio palestino ha avivado el antiamericanismo por todo el mundo árabe e islámico, incrementando así la amenaza del terrorismo internacional y haciendo más difícil para Washington enfrentarse a otros problemas, como detener el programa nuclear de Irán. Debido a que Estados Unidos es ahora tan impopular en toda la región, los líderes árabes que en otras circunstancias podrían compartir los objetivos de Estados Unidos se muestran reacios a ayudarlos abiertamente, una dificultad que frustra los esfuerzos estadounidenses de lidiar con multitud de desafíos regionales.

Esta situación sin parangón en la historia de los Estados Unidos, se debe fundamentalmente a las actividades del lobby israelí”.

Incluso, un poco más adelante, los autores denuncian que, “El lobby israelí ha tenido éxito en convencer a muchos estadounidenses de que los intereses de Estados Unidos y los de Israel son esencialmente idénticos. En realidad no lo son.” [iii]

En tiempos pre electorales —con un presidente senil, militarmente ineficiente (aunque ha logrado sostener la economía, a pesar de los fracasos en su disputa con las economías emergentes)— el lobby israelí, tan vinculado al sistema financiero y la industria del entretenimiento, cobra aún más valor para el gobierno estadounidense.

En Nuestra América, Biden y Netanyahu, han contado con el apoyo de Paraguay y Guatemala en su defensa de los intereses sionistas y ahora se les suma el nuevo presidente de Argentina Javier Milei, quien se ha manifestado ferviente defensor de Israel y los partidos opositores de Colombia y Venezuela, encarnados principalmente en el uribismo y María Corina Machado, respectivamente.

Porque, como bien dijo Biden, se puede ser sionista sin ser judío y como lo han manifestado grandes comunidades judías en Estados Unidos, también se puede por el contrario, ser judío y anti sionista, porque tal como señalamos, este genocidio no deriva de ningún conflicto religioso.

“Con la pretensión de un exterminio total, los ataques contra el pueblo palestino suman, en menos de tres meses, más de 20 mil muertes. Destacando que más de 8.200 de ellas son de niños y niñas…”

Razones de Israel para expandir el conflicto

La crisis política interna del gobierno de Netanyahu, más las infinitas apetencias económico políticas que han sido siempre la base del sionismo y no las religiosas, como se intenta hacer creer a la opinión pública, agudizaron en los últimos años las agresiones del ocupante sionista al Pueblo Palestino.

El brutal genocidio, sostenido desde hace más de siete décadas, llegó a su más violenta expresión a partir del 7 de octubre de este año cuando la operación de la organización palestina Hamás, vulneró la muy publicitada seguridad israelí.

Con la pretensión de un exterminio total, los ataques contra el pueblo palestino suman, en menos de tres meses, más de 20 mil muertes. Destacando que más de 8.200 de ellas son de niños y niñas, buena parte menores de un año; además de ocasionar heridas a casi 55 mil personas más.

Como si esto fuera poco, obliga el desplazamiento de la población palestina, impide la entrada de combustibles, comida, medicinas y agua a los territorios cercados de Gaza y Cisjordania; bombardea escuelas, hospitales e instalaciones de organismos internacionales, y en suma,  genera la más grave crisis humanitaria sin precedentes.

El Estado Sionista de Israel, ha violado todas las convenciones internacionales y cometido los más horrendos crímenes de guerra vistos en el siglo XXI, ante la perplejidad internacional y la inacción de los organismos internacionales, gracias a la protección y apoyo económico, político y militar de los Estados Unidos y sus subordinados europeos.

Desde el principio Israel ha tratado de involucrar a Irán, su principal enemigo en la región, pero hasta ahora no se ha atrevido más que a ejecutar operaciones de aproximación indirecta pues sabe que no puede vencer a Irán y por eso mantiene una presión permanente sobre Estados Unidos, con la esperanza de que sea la OTAN quien asuma directamente esa tarea en esta etapa de su pretendida ocupación final de todo el territorio palestino y la eliminación total de su pueblo.

De hecho, esta semana el ministro de la defensa israelí, Yoav Gallant trató nuevamente de victimizarse ante su parlamento diciendo que Israel enfrenta ataques desde siete frentes, señalando específicamente a Gaza y Cisjordania como atacantes, además de Siria, Líbano, Yemen, Irak y por supuesto, Irán. Sin embargo, dijo que hasta ahora sólo han respondido a seis de esos frentes, sin especificar cuáles.

Para leer más sobre declaraciones de Yoav Gallant

“Mientras tanto, las acciones de algunas organizaciones político militares de la región en apoyo a Palestina se han hecho sentir en los últimos meses en Irak, Líbano y, por supuesto, el gobierno de Yemen”

La simulación de un ataque regional contra Israel, para un relato en el cuál esta potencia ocupante y genocida se presenta desvergonzadamente como víctima, va acompañada con la negativa de Netanyahu de aceptar un alto al fuego y sus declaraciones de que los ataques contra Palestina no se detendrán, de lo que se puede deducir que su intención es lograr el exterminio total o el desplazamiento forzado absoluto, es decir, apoderarse definitivamente del poco territorio que aún ocupa el pueblo palestino.

Mientras tanto, las acciones de algunas organizaciones político militares de la región en apoyo a Palestina se han hecho sentir en los últimos meses en Irak, Líbano y, por supuesto, el gobierno de Yemen, el que desde el comienzo de la agresión genocida de Israel contra la Franja de Gaza ha lanzado varios ataques con misiles y drones contra objetivos israelíes y ha prometido impedir el paso de barcos que se dirijan a la entidad sionista a través del estrecho de Bab el-Mandeb en el mar Rojo mientras el régimen israelí no detenga su masacre.

Israel sabe que no puede ganar esta guerra ni aún con toda la protección y apoyo de los Estados Unidos, mientras este apoyo en lo militar siga siendo tan lejano a sus verdaderas aspiraciones. Las tropas sionistas no han podido derrotar a Hamás ni han logrado detener las respuestas de Hezbolá, Ansarolá y Kataib Hezbolá, de Líbano, Yemen e Irak respectivamente. Todas estas fuerzas, sumadas a otras de la misma región, y las inmensas manifestaciones mundiales a favor de Palestina han resultado realmente intimidantes para el régimen sionista.

Por su parte, las exitosas acciones de Yemen en el Mar Rojo han logrado detener el comercio naval por esa vía, ruta vital para Israel pero también muy importante para las grandes corporaciones mundiales, por lo que Estados Unidos se posicionó militarmente en esas aguas pero varios de los países OTAN o se negaron a participar o no han materializado su presencia; lo cierto es que cada vez menos navieras se atreven a circular por ella a pesar de la presencia de los destructores estadounidenses.

Por ejemplo, la más grande naviera mundial  Hapag-Lloyd, de origen alemán, dijo hace pocas horas que aún es muy peligroso transitar por esa vía y por ello continuará utilizando una ruta mucho más larga y costosa por los puertos sudafricanos.

Un agravante de la situación es que, tal como lo dice Alfredo Jalife en un reciente análisis, el epicentro del conflicto que ahora se ubica en el Mar Rojo puede extenderse desde las costas de la India (o incluso desde Malasia) hasta las del estrecho de Gibraltar.

Para leer el análisis completo de Alfredo Jalife

Lo cierto es que Israel no está derrotando a Hamás, su objetivo de exterminar al Pueblo palestino ha encontrado una resistencia heroica dentro de ese mismo Pueblo.

La imagen de Israel, tan cultivada y protegida por Hollywood, la gran industria mundial del entretenimiento y las grandes corporaciones mediáticas, ha sido mortalmente golpeada y hoy su desprestigio es inédito.

También la crisis interna de Netanyahu continúa creciendo y su popularidad no para de caer luego del 7 de octubre de este año. Ante todo este panorama que parece configurar la derrota a mediano plazo del sionismo, la única salvación posible de Israel es expandir el conflicto comprometiendo a la OTAN.

EE.UU. mueve sus alfiles para militarizar el cruce por el Océano Índico

Conminado a apoyar las acciones de Israel, Estados Unidos sostiene su intención de generar un conflicto en la región indo pacífica. Para ello acusó a Irán del ataque, en las costas de India, contra un barco de carga de material químico que no dejó víctimas y que presuntamente estaba vinculado a Israel.

Pocas horas después se registró una explosión en las cercanías de la Embajada de Israel en la India sin dejar víctimas. Nadie ha reivindicado la autoría de ninguna de estas presuntas acciones contra Israel, y resulta casi evidente que se trata de operaciones de falsa bandera.

Si bien la India que es el alfil estadounidense contra China, puede no caer en la trampa de involucrarse directamente en el conflicto del Asia Occidental, ya con este pretexto se está desplegando militarmente en el Mar Arábigo y la OTAN comienza a aumentar su presencia militar en el Océano índico con lo que incrementa el control sobre esta importantísima ruta para el comercio chino, mientras continúa avanzando sus posiciones en el Océano Pacífico, sobre todo en las islas de Oceanía.

Los intereses económicos de los lobbies de las corporaciones que encarnan el imperio capitalista centralizado en los Estados Unidos y los intereses geopolíticos prioritarios para el sionismo, aunque no sean esencialmente contradictorios, se están disputando cuál debe ser el próximo epicentro de la guerra infinita que el imperialismo mantiene en defensa del mundo unipolar, máxima expresión de la hegemonía que no está dispuesto a perder. Lo que ratifica lo ya dicho por muchos y muchas: el capitalismo condena al mundo entero a la guerra.

[i] Mearsheimer, John J. y Walt, Stephen M. (2007) “El lobby israelí y la política exterior de Estados Unidos”. Santillana Ediciones. Madrid, España.

[ii] Ibíd. Pág. 187

[iii] Ibíd. Pág. 27

Autora: María Fernanda Barreto

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