Pacto logístico India-Rusia y sus implicancias

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Mientras el mundo mira el estrépito de la guerra en el Golfo, India y Rusia acaban de poner en marcha un mecanismo de cooperación militar que puede cambiar silenciosamente el equilibrio de poder en el Océano Índico y el Ártico.

El Acuerdo de Intercambio Recíproco de Logística (RELOS) no es una alianza formal, pero sus efectos podrían ser profundos. Y lo más revelador es que Nueva Delhi avanzó en este pacto con Moscú mientras mantiene acuerdos similares con Washington.

El acuerdo entró en vigor en enero de 2026, aunque fue firmado en febrero de 2025. Permite el acceso bidireccional a bases aéreas y puertos para ejercicios militares, entrenamiento y misiones humanitarias.

Según lo declarado por el primer vicepresidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma Estatal rusa, Viacheslav Nikonov, podrían estacionarse simultáneamente en territorio del socio cinco buques de guerra, diez aeronaves y 3.000 efectivos durante un período de cinco años, con posibilidad de extensión por otros cinco. Es una cifra modesta en términos absolutos, pero enorme en términos simbólicos y estratégicos.

Por primera vez, India tendrá una presencia operativa en el Ártico, una región donde Rusia y China ya están desplegando recursos y donde Nueva Delhi busca asegurar rutas marítimas y recursos energéticos. Y Rusia, a su vez, obtiene una puerta de entrada más sólida al Océano Índico, un teatro donde China y Estados Unidos ya tienen una presencia notable y donde Moscú necesita equilibrar.

Lo notable del RELOS es que India ya tenía acuerdos militares similares con Estados Unidos, Japón y Australia. Pero con Rusia, su socio de defensa más antiguo y confiable, no existía un marco logístico de este tipo. La ausencia era, según el investigador Nandan Unnikrishnan, una “anomalía”. Ese agujero se ha cerrado. Y en algunos aspectos, señala Unnikrishnan, el pacto con Rusia es “más profundo” que los que India tiene con Estados Unidos o Francia.

No se trata de abrir bases militares, los analistas son enfáticos: el acuerdo no implica que las fuerzas armadas de uno se instalen en territorio del otro de manera permanente o para operaciones ofensivas.

Aleksei Zajarov, investigador de la Observer Research Foundation, precisa que el despliegue de grandes contingentes es improbable en el futuro previsible. Pero la mera posibilidad de uso recíproco de infraestructura cambia la planificación estratégica. Cambia los tiempos de respuesta. Cambia la capacidad de proyectar poder.

Las implicancias de un pacto que India quiso pasar desapercibido

El acuerdo se firmó en Moscú en febrero de 2025, en plena escalada de tensiones globales, pero recién se ratificó a fines de 2025 y entró en vigor en enero de 2026, en medio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

India, según Zajarov, mostró cierta renuencia a publicitar el acuerdo. Fue Moscú quien dio la noticia. Es comprensible dado que Nueva Delhi mantiene una relación delicada con Washington, y un pacto militar estrecho con Rusia podría ser malinterpretado.

Sin embargo, India ya tiene acuerdos similares con Estados Unidos (el LEMOA, firmado en 2016). Lo que RELOS demuestra es que la India del primer ministro Modi no está dispuesta a elegir bando entre Rusia y Estados Unidos. No necesita hacerlo. El multi-alineamiento es su doctrina. Y este acuerdo es una prueba de que esa doctrina no es retórica, sino práctica.

El investigador Rajeev Ranjan Chaturvedy lo resume bien: “Al integrar el acceso logístico, las disposiciones de despliegue selectivo y la coordinación a largo plazo en un único marco, se crea una asociación más estructurada y capaz.”

Ártico y Océano Índico: los dos extremos de la misma estrategia

El Ártico no es un escenario menor para India. Aunque no es una potencia ártica, tiene intereses concretos: recursos energéticos, nuevas rutas marítimas que acortarían los tiempos de navegación hacia Europa, y la influencia del clima ártico sobre el monzón que define la agricultura india. Tener acceso a instalaciones rusas en la región es un multiplicador de fuerza geopolítica.

En el Océano Índico, el cálculo es simétrico. Rusia, que perdió presencia en la región tras el fin de la Guerra Fría, necesita puntos de apoyo. India, que se considera la garante natural de la seguridad en el océano, no ve con malos ojos que Moscú contribuya a equilibrar la creciente presencia china en la zona.

La conclusión del analista Unnikrishnan es que Rusia podría “contribuir a equilibrar las grandes potencias” en el Océano Índico. India, por su parte, podría establecer una “huella en el Ártico y el Pacífico frente a la costa rusa”. Es una ecuación de ganancias compartidas.

Un paso más hacia la multipolaridad operativa

El RELOS no es un tratado de alianza, no implica que India se alinee con Rusia contra Estados Unidos, ni que Moscú gane una base militar permanente en el Índico. Es un paso adelante en la cooperación práctica, en la interoperabilidad, en la capacidad de responder juntos a crisis humanitarias, realizar ejercicios y, en última instancia, disuadir a adversarios comunes.

Lo que sí implica es que el eje Nueva Delhi-Moscú sigue siendo una de las líneas de fractura del orden mundial unipolar. India no quiere un mundo dominado por Washington. Tampoco quiere uno dominado por Pekín. Quiere un mundo donde pueda moverse entre todos ellos.

Este acuerdo es un instrumento de esa libertad de movimiento y la multipolaridad, a fin de cuentas, no se construye con discursos: se construye con puertos, aeropuertos y acuerdos logísticos que nadie ve, pero que cambian el tablero cuando nadie mira.

Fuente: PIA Global

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