La solidaridad con Cuba en la picota de Trump-Rubio

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Cuba está en las noticias que se divulgan por estos días en Estados Unidos, como parte de los desmedidos ataques de la administración Trump, en especial de su secretario de Estado, el Marco Rubio.

Cuba está en las noticias que se divulgan por estos días en Estados Unidos, como parte de los desmedidos ataques de la administración Trump, en especial de su secretario de Estado, el Marco Rubio, quien no solo prosigue su mentirosa campaña para señalarla como «una amenaza a la seguridad nacional de EE. UU.», y por ello ser objetivo no solo de la intensificación de la guerra económica de larga data, y también hacerla posible blanco de acciones militares para «tomarla», como quiere su jefe.

Ahora van más allá y arremeten contra organizaciones y activistas en EE. UU. que condenan el bloqueo, acusándolos de ser agentes cubanos, infame resurgimiento de lo peor del macartismo que ha dado rienda suelta el ego autoritario y soberbio que habita la Casa Blanca, ya sea la de Washington como la privada, ubicada en un condado de Miami.

Estas acciones recientes de Washington son prueba irrefutable de hasta dónde están dispuestos a llevar la nueva campaña genocida del trumpismo contra una Revolución, una nación, un pueblo que sobreviven y, más aún, se mantienen en pie, resistiendo y mostrando en la práctica que pese a las enormes carencias y los mezquinos golpes sucios, no es un estado fallido, tampoco un país agresor, y sigue batallando por su presente y futuro, sin intervenciones.

El reciente informe de 99 páginas del Rubio —que utilizó la Inteligencia Artificial para elaborarlo y explíquese usted por qué necesitó de esa muleta—, sitúa a Cuba como núcleo de una supuesta red internacional con 67 años de existencia, abarcadora de operaciones de espionaje, movimientos guerrilleros en nuestra América, organizaciones solidarias en Estados Unidos contra el bloqueo a Cuba o a favor de la libertad del pueblo palestino y contra el genocidio a que lo somete el Israel sionista.

Están en la mirilla los movimientos sociales pacifistas y los que rechazan las deportaciones de inmigrantes y la violencia ejercida por cuerpos represivos como el ICE, y no falta en la lista de los «juzgados» quienes siguen batallando por los derechos de los afroestadounidenses expuestos por Black Lives Matters, tampoco los antifascistas a los que se les ha llamado Antifa —y ya hay algunos de ellos haciendo crecer el número de los presos políticos en Estados Unidos—, y quienes defienden los derechos democráticos garantizados en la Constitución en los que están incluidos el voto y la libre expresión.

Esa guerra ideológica del trumpismo contra la soberanía e independencia de otros países y el disenso de la ciudadanía propia que enfrenta a su régimen autoritario, ha ido elevando el tono y acusa de «comunismo» a cualquiera de ellos. El propósito es lograr la aceptación de la persecución en curso contra la izquierda y el progresismo, donde quiera que se reproduzca como respuesta lógica a las injusticias.

Al unísono con la campaña del desmedido poder presidencial, el Congreso de EE. UU., pasó a ser brazo ejecutor de la nueva cacería de brujas, y en una incitación a los miedos y al odio entre los ciudadanos, citó a tres organizaciones de una lista de más de 140 para interrogarlos: The People´s Forum, que reúne a comunidades de clase trabajadora y marginadas para construir la unidad; al medio independiente BreakThrough News que ya le dijo a sus lectores «no nos rendiremos y les pedimos que nos apoyen»; y al Instituto Tricontinental, dedicado al desarrollo de investigaciones junto a los movimientos sociales del Sur Global «para comprender mejor la realidad de nuestros pueblos y transformarla».

Es la intimidación de los poderes legislativos, supuestamente representantes de la ciudadanía, vinculada a las menciones acusatorias en el documento del Departamento de Estado, donde se incluyen otras entidades como la prestigiosa National Lawyers Guild, la batalladora CODEPINK, las solidarias Brigada Venceremos y la IFCO/Pastores por la Paz y Democratic Socialists of America. Tampoco son estas las únicas.

El cuento inventado por el binomio Trump-Rubio llegó hasta China, pues presentaron como pretexto una investigación sobre «más de 39 millones de dólares vinculados al empresario tecnológico Neville Roy Singham» y las supuestas «conexiones con organizaciones relacionadas con el Partido Comunista de China», y posible participación en «actividades políticas de protesta». Y en el colofón de la semana resucitaron el «espionaje» soviético —ahora sería ruso— con la hace muchos años finiquitada Base de Lourdes. Ya no saben qué inventar.

Como se evidencia, la guerra contra el comunismo, de Donald Trump y Marco Rubio, avanza en todos los terrenos, generalizando una ofensiva que, repetimos, es una clonación de la cacería de brujas del nefasto macartismo, como también ya había duplicado la Doctrina Monroe, aplicándola a nuestra región para hacerla retrotraer a los peores años de los capítulos de genuflexión de su historia.

En medio de ese escenario, también se montó como espectáculo indecoroso, el funeral en alabanza del senador Lindsey Graham, republicano de Carolina del Sur, representación genuina del ultraconservadurismo sureño, de las posiciones más belicistas de una nación que no cesa de guerrear, a favor de intereses particulares del complejo militar-industrial y de otras naciones, que sin haber nunca pisado un campo de batalla, no escatimaba esfuerzos en lanzar a los soldados estadounidenses a conflictos bélicos costosos e innecesarios. También se le conoció como «el susurrador de Trump» en ese campo.

Su sepelio sirvió para que las corrosivas fuerzas de la maldad se dieran cita en los predios trumpistas en esta última semana de julio. Presionando para proseguir las guerras allá estuvieron Benjamín Netanyahu y Volodymir Zelenski. 

El águila imperial alza peligroso vuelo y lleva intenciones militaristas. De manera turbia ojea sobre el propio pueblo estadounidense y sus derechos; divisa la destrucción en Europa del Este y las ruinas acumuladas en Gaza, Cisjordania, Irán, y la región más cercana del Medio Oriente; y dispone un zarpazo inclemente contra Cuba.

Grotesca visión de un mundo inseguro, hecho a la medida de un imprudente Estados Unidos. Ya veremos de quién será el colapso.

Fuente: Al Mayadeen/Juana Carrasco Martín

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