Los dineros en la carrera política del Rubio de Miami
Un grupo de multimillonarios ultraconservadores y retrógrados lo impulsan, así como la Asociación Nacional del Rifle
El mensaje de Washington se repite una y otra vez: Cuba es la siguiente en su lista de «cambio de régimen» y en esa intención de eliminar a la nación y al pueblo que ha dado ejemplo de independencia, soberanía y resiliencia desde 1959 a la región que el imperio considera su patio trasero favorito, se destaca uno que empuja para no darse golpe: Marco Rubio.
Desde que asumió el cargo de Secretario de Estado, ha seguido una política exterior despiadada porque se cree en el derecho revanchista de someter a Cuba, cuando ni sabe lo que es sentarse en el muro del Malecón habanero y solo ha pisado una vez tierra cubana, cuando fue a la Base Naval que Estados Unidos ocupa ilegalmente en nuestro Guantánamo.
Fue el 29 de mayo de 2012 cuando el entonces senador republicano e integrante del Comité de Inteligencia del Senado, para evaluar el campo de concentración y tortura que George W. Bush, el hijo, instaló en la base militar en 2002 para los hombres secuestrados en diversos lugares del mundo, bajo el supuesto de que eran «terroristas» vinculados con los atentados del 11 de septiembre y a quienes llamaron «combatientes enemigos ilegales», para evitarse acusaciones y juicios legales.
Entonces, también le informaron del «valor estratégico» de la base para la Marina de guerra, la Guardia Costera estadounidenses y la seguridad de EE. UU. Por eso, sonaron las alarmas del Rubio cuando el presidente Barack Obama decidió en 2014 iniciar un proceso de normalización de las relaciones con Cuba, se restablecieron las embajadas en La Habana y Washington en el verano de 2015, y señaló la intención de cerrar el campo de detención en el centro militar que ocupa ilegalmente uno de los mejores puertos de Cuba.
Como resultado, en 2016, cuando era uno de los aspirantes a la candidatura presidencial republicana, Marco Rubio se unió a otros tres senadores republicanos para presentar un proyecto de ley para «blindar» la existencia de la Base Naval de EE. UU. —por cierto, el único enclave militar extranjero existente en Cuba, impuesto a la cañona, bajo la intervención estadounidense y con aval de la Enmienda Platt, contra la soberanía del pueblo cubano.
El Rubio buscaba en aquel año electoral de 2016 ganancia política con la mira puesta en la Casa Blanca, una meta que mantiene en su agenda y donde aspira a ser, algún día, residente. Su verdadero sueño, y no aquel que presentó en su libro Un hijo americano, de cuando era niño, cuando se jactaba de que «algún día lideraría un ejército de exiliados para derrocar a Fidel Castro y convertirme en presidente de una Cuba libre».
A fin de cuentas, todos sus pasos en la cloaca de la politiquería estadounidense han sido dados en busca de utilidades y siempre se ha vendido en su natal Miami con la promesa de someter a Cuba, que no es el único propósito para el mundo de este rancio conservador, quien ve como enemigos esenciales a China, Rusia e Irán y como amigo entrañable al genocida Israel del sionismo. «Creo que el mundo es un lugar más seguro y mejor cuando Estados Unidos es la potencia militar más fuerte». Así piensa y así actúa.
Como empleé los términos politiquería, ganancia, utilidades y vendido, aprovecho para hurgar en quiénes le han pagado o contribuido a su carrera y los árboles torcidos a cuya sombra se ha arrimado oportunistamente.
Favor con favor se paga
Los resultados son reveladores de los cimientos de quien, con el bloqueo multiplicado que quiere transformar en intervención militar, tiene en estos momentos al pueblo cubano al borde de una crisis humanitaria mediante la «hambruna energética». Este es el término empleado por expertos de la ONU para denunciar la situación que viola el derecho internacional, leyes de libertad de comercio y de navegación y la Carta de las Naciones Unidas, todas objeto de mofa por la administración trumpista.
Veamos los intereses creados por el estadounidense floridano para poder ejercer su podredumbre aventurera.
Un grupo de multimillonarios ultraconservadores y retrógrados lo impulsan, así como la Asociación Nacional del Rifle.
Traigo un artículo de BBC de febrero de 2018, sobre la responsabilidad de la NRA (Asociación Nacional del Rifle) en los tiroteos lamentablemente habituales en la sociedad estadounidense y la violencia en ese país, y la de los políticos que apoyan a este segmento del complejo militar industrial de EE. UU. que se presenta como «la organización de derechos civiles más antigua de Estados Unidos», protectora de la Segunda Enmienda de la Constitución, la libertad de los ciudadanos de poseer y portar armas de fuego, incluso fusiles de asalto y dispositivos que multiplican el poder letal de las armas semiautomáticas.
Había ocurrido la «Masacre de San Valentín» en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas de Florida, que dejó 17 jóvenes muertos y Cameron Kasky, uno de los sobrevivientes le preguntó a Marco Rubio si seguiría aceptando dinero de la NRA, «Rubio, que está entre los principales políticos señalados por recibir grandes donaciones de la agrupación, bajó la cabeza, sonrió, caminó por el escenario…», narra la BBC, y respondió que no rechazaría una nueva contribución.
El sujeto al que se le llama «el hombre de la NRA en la Florida» ha reiterado esa postura más de una vez con el argumento de que «el problema no es el arma de fuego, es el lunático». En 2016, la NRA destinó más de un millón de dólares a la campaña de reelección del Rubio y según estimó el diario The New York Times, figura entre los diez senadores que más se han beneficiado de la NRA. El dato del 2016 es apenas el de aquel año trágico… Más de 3,3 millones de dólares ha dado la NRA a las campañas políticas de su predilecto Marco Rubio.
Por cierto, cuando la actual administración en la que el floridano ejerce tanta influencia susurradora de políticas reaccionarias, hay que seguir sacándole sus trapitos sucios. El hijo de inmigrantes no para mientes en sustentar la represión a quienes desde el sur continental van en busca del llamado «sueño americano» que se les ha convertido en terrible pesadilla. Las prisiones para los migrantes crecen en Estados Unidos y es un despreciable negocio que también para la población en general ha ido cayendo en manos privadas.
Pues sepa al respecto que en 2015 se conocieron de sus vínculos con Geo Group, el segundo gran operador de esa lucrativa empresa, y cuando un periodista investigador de las influencias en quienes gobiernan, con el cinismo que parece ser parte intrínseca de su proceder, Marco Rubio dijo: «Yo no invierto en la agenda de otros, ellos invierten en mi agenda». Apenas esta nota al margen, demostrativa de qué se compra con las donaciones: cuando estaba en sus pininos políticos y presidía la Cámara de Representantes del Estado de Florida, tomó decisiones que favorecieron el contrato estatal de 110 millones de dólares que Geo Group, con sede en Boca Ratón, obtuvo entonces.
Favor con favor se paga, ¿o no?, de manera que entre otros intercambios, en 2018 fue uno de los legisladores que votó en contra de la First Step Act, sobre la reforma penitenciaria federal y la mejora de condiciones de rehabilitación, por lo tanto su voto protegía indirectamente los intereses de las prisiones privadas, entre ellas a su donante Geo Group que en 2021, por ejemplo, por decisión de un jurado federal, debía pagar 17,3 millones de dólares a inmigrantes detenidos por condiciones laborales abusivas dentro de su centro de detención con fines de lucro en Washington.
«Israel» sionista en sus preferencias
En política exterior, Rubio considera que el «Israel» sionista merece el apoyo incondicional de Estados Unidos. Lo ha hecho como senador y lo reafirma como secretario de Estado de Trump. Esa línea y los vínculos cada vez más fortalecidos con el lobby judío, lo adquirió cuando era estudiante de Derecho y sus prácticas las realizó con la representante Ileana Ros-Lehtinen —sí, la loba feroz que auspició el secuestro del niño Elián González—, furibunda sustentadora del sionismo.
Pues bien, en octubre de 2015, el periódico israelí The Times of Israel publicó que el principal patrocinador de Rubio es un expresidente de la Federación Judía de Miami, el multimillonario magnate de la venta de automóviles, Norman Braman, quien financió su fracasada campaña en busca de la candidatura republicana a la presidencia de EE. UU., y también financió la agenda legislativa del joven senador, lo contrató como abogado, y a su esposa (una exanimadora de los Miami Dolphins) como asesora filantrópica, financió su puesto como profesor universitario y lo ayudó con sus finanzas personales.
Simple: en 2010, Braman y Rubio viajaron juntos a «Israel» poco después de la elección de Rubio al Senado de Estados Unidos, pero no es el único, también es preferido por Sheldon Adelson, magnate judío de los casinos, quien gastó entre 100 y 150 millones de dólares de su fortuna, estimada entonces en 32 mil millones de dólares, en apoyar a los republicanos en la campaña presidencial de 2012. Israel Hayom, el periódico israelí propiedad de Adelson, ha sido habitualmente «adulador» de Rubio. Y tampoco es el único que aplaude con dólares la preocupación de Rubio sobre el tema israelí, donde destaca desde hace tiempo su oposición intransigente al acuerdo nuclear con Irán que firmara Obama y otros países con el Gobierno de Teherán.
Rubio afirma que «Israel» debería recibir el apoyo incondicional de Estados Unidos. Al igual que prácticamente todos sus compañeros candidatos republicanos a la presidencia, ha adoptado una postura intransigente respecto a «Israel», criticando duramente el trato que la administración Obama ha dado al país y al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Por aquellos años, la representante Debbie Wasserman Schultz, presidenta del Comité Nacional Demócrata, criticó duramente a Rubio por realizar un evento de recaudación de fondos en Yom Kippur en la casa de Texas de Harlan Crow, un filántropo conservador cuya colección de arte incluye dos obras de Adolf Hitler, un ejemplar firmado de Mein Kampf y «un armario lleno de vajilla y mantelería usada por el líder nazi».
Ud. simplemente tome nota para entender lo que ahora sucede en la región del Medio Oriente, el genocidio de los palestinos en Gaza y la guerra cotra Irán, de apenas alguas anécdotas en el currículo de Marco Rubio.

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