Reelegir a Maduro o desastre
Hay títulos, como el de esta nota, que por lo patéticos pueden parecer amarillistas. Pero también hay tiempos, en los cuales, si no se dicen las cosas con una fuerza especial, con un énfasis quizá altisonante, se puede caer en lo pálido. En lo soso. En la gafedad. Y esto sí que es peligroso hoy.
Por cuanto, no decir las cosas por su nombre en este momento de la vida de la República Bolivariana de Venezuela, es poco menos que convertirse en cómplice. Cómplice, nada menos que con la contrarrevolución, con la extrema derecha nacional e internacional y con el Imperialismo Norteamericano.
Las fieras heridas son temibles
La oposición venezolana, pero de manera especial sus líderes, llevan 25 años de fracaso en fracaso. De frustración en frustración. De descalabro en descalabro. Y eso, no sólo hiere el amor propio de cualquiera, sino que empieza a dañar la mente. O dicho de otra manera, empieza a enloquecer.
Y así como lo he dicho anteriormente, el miedo de la derecha venezolana a perder los privilegios ha engendrado el odio, y el odio ha engendrado la violencia, hoy podemos afirmar, además, que los continuos reveses políticos de una clase prepotente por naturaleza, y de unos líderes torpes, también por naturaleza, empiezan a afectar seriamente la ya menguada razón de una parte minoritaria del país, al punto que se están atacando, peleando, reprimiendo, asesinando, entre ellos mismos.
El problema de que estén llegando al suicidio político, al perder cada día seguidores y afectos, por sus propias acciones violentas y criminales, sería un problema exclusivamente de ellos, en el cual poco tendríamos que decir ni entrometernos.
Pero, la situación es que están actuando como “fieras heridas». Y como tales, de manera bestial, los dirigentes de la barbarie, los jefes políticos de la oposición venezolana, están dañando, en forma criminal y miserable, fuera de patrimonios privados y públicos de orden material, algo más importante para el futuro de Venezuela, casi imposible de recuperar: la conciencia, el corazón y la vida, de una juventud que cree en ellos, que los sigue, que les hace caso, aunque ella misma esté siendo afectada, básicamente por ingenuidad e ignorancia.
No olvidemos la máxima de Bolívar sobre la Ignorancia. Así con mayúscula.
¿Qué podría construir en el futuro, una juventud que es capaz, como lo fue hace unos pocos años; de tomar a una persona en la calle, a un joven o a un niño, que le parezca diferente o humilde o chavista, o negro, regarle gasolina en el cuerpo y botarle un fósforo prendido. Y, luego, complacerse viendo como arde como un pedazo de trapo o un trozo de carne, haciendo todo tipo de comentarios soeces e infames frente al espectáculo grotesco y criminal?
Pues lo único que podría crear esa juventud si llegase a tener algún día poder político, o simplemente poder social, es un tipo de sociedad de asesinos, de criminales, de terroristas, para los cuales el ser humano sólo puede vivir, si pertenece a esa minoritaria, exclusiva y excluyente, una especie de seres sin humanidad, sin piedad y sin amor.
La paz y la reelección de Maduro
Ante la situación que ha creado la oposición violenta venezolana y frente a la complicidad de la derecha no violenta, pero complaciente con la criminalidad, siempre y cuando sea justificada por la necesidad de borrar, física y literalmente a los chavistas del mapa venezolano; de derrocar al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela; y de arrasar con el Proceso Bolivariano y con todo lo que se ha logrado para TODO el pueblo de Venezuela; el Presidente Nicolás Maduro se lanza de nuevo a la Presidencia de la República.
Y lo hace por una serie de razones políticas fundamentales:
Primera: La gran masa popular; el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), la derecha no golpista ni violenta, que la hay; el Gobierno, son conscientes de que en la actual situación político-social e internacional que vive la República Bolivariana, no hay un dirigente nacional que pueda aglutinar al pueblo en torno a una verdadera posibilidad de toma de la Primera Magistratura sin mayores confrontaciones. Es decir, pacífica y democráticamente, diferente a Nicolás Maduro.
Segunda: La urgente necesidad de que el actual manejo de la política económica, en franca recuperación, requiere para su éxito mayor, la continuidad de las acciones gubernamentales en marcha, con sus variaciones o reconducciones necesarias. Nadie ignora que el invento lanzado por el Gobierno de Maduro, de darle vida a los CLAP, salvaron literalmente a Venezuela, dadas las críticas condiciones económicas de aquel momento; una situación de hambre colectiva.
Tercera: Todo venezolano y venezolana de izquierda, derecha o “Niní” sabe que el clima de paz que vive y disfruta el país, a diferencia de otros del continente, fue obra de un timonazo, de un golpe de mano o “muñequeo”, como lo llamaba Salvador Allende, realizado por la intuición y la experiencia política de Maduro —cuando en momentos en que se quemaban en la calle, no sólo cauchos sino autos y personas, porque tenían cara de pobres, eran pobres o parecían chavistas— llamó, de manera que sorprendió a Sirios y Troyanos, a una Asamblea Nacional Constituyente. Y de la noche a la mañana, de manera mágica, sorprendente, se terminó todo tipo de violencia política pública.
Tanto, que hasta el Departamento de estado de los Estados Unidos, tan hábil en el manejo del espionaje y de una narrativa de análisis de los hechos políticos del mundo entero, al día siguiente de la medida anunciada por Maduro, que era una medida desesperada del régimen madurista y dictatorial para impedir la caída del Gobierno. Declaración que denunciaba no sólo su torpeza, su falta de tino, sino su desconcierto y desconocimiento de la capacidad del obrero de Miraflores para encarar las crisis.
Pero quizá podamos encontrar otras razones fuertes y muy válidas, que justifiquen lo positivo de la candidatura de Nicolás Maduro a la Primera Magistratura, luego de casi dos periodos al frente del Gobierno.
Y es que, el pueblo no desconoce, porque ha seguido el proceso, el PARAO —para usar un término coloquial— que le ha dado Maduro, en apoyo con la Fiscalía General, a LA GRAN Corrupción; llevando a hombres y mujeres de su entorno, de su mano derecha, a los Tribunales y a la cárcel.
Y como no decirlo que este chofer de buseta, vestido, primero de Canciller y luego de Presidente, le ha dado otro PARAO, con implicaciones internacionales, a las pretensiones de la Gran Bretaña, Estados Unidos, a las autoridades de Guyana y a trasnacionales del petróleo de venirse, Lanza en ristre, sobre un territorio que se ha comprobado fehacientemente hasta la saciedad, pertenece por siglos a la patria de Bolívar.
Con esta última arremetida imperial se cumplió la máxima popular de “les salió el tiro por la culata”, ya que en vísperas de elecciones —y gracias a su gestión de defensa territorial del presidente Nicolás— un sector del pueblo venezolano, sensible al patriotismo, se acercó a Maduro.
El problema principal y los problemas fundamentales
La sociedad venezolana que está con el Proceso Bolivariano, debe saber, y debe tener claro, para no quejarse luego frustraciones evitables, que la reelección de Maduro, sin ser una varita mágica que vaya a solucionar todos los problemas del país con un movimiento de prestidigitación, si dará al ejecutivo y a la nueva configuración de los poderes públicos que surjan de su nuevo mandato, las armas constitucionales, jurídicas, políticas, sociales, y militares, para atacar a fondo y de manera definitiva, algunos problemas que están perjudicando el día a día del venezolano del común.
Sin duda, de esos problemas, el principal en Venezuela es el económico —creado, no exclusiva pero sí primordialmente, por el bloqueo y causas externas— que afecta todo el resto del entramado social y que dificulta la resolución de problemas fundamentales que persisten: el tema salarial, el acceso a la salud y a la educación de calidad en todos los niveles; sin dejar de lado la distribución de gasolina y la prestación de un óptimo servicio eléctrico.
Maduro YA
No hay otra salida a corto plazo.
O votamos por Maduro, que enfile todas las baterías, YA, a la profundización de la Revolución y corrija los errores que se han cometido, en buena parte por el cerco de la derecha y el imperialismo, pero también por los errores de los traidores al Proceso y de algunos leales al mismo , pero incapaces…
O perfilamos el DESASTRE de volver violentamente al pasado de ignominia, violencia, asesinatos, desaparecidos, bacanales militares, quiebra fraudulenta de bancos, robo de la venta del petróleo, arrodillamiento ante el poder imperial gringo, cesión de nuestra soberanía, que caracterizaron la IV República.
Autor: Luis Darío Bernal Pinilla fortunatobernal50@gmail.com

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