La geografía, los hilos del poder y el caso de Venezuela

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hilos del poder

La geografía es una de esas ciencias que siempre ha tenido un lado perverso. Así como la física ha dado paso a grandes y significativos avances, también ha sido la fuerza motriz de la panoplia nuclear que amenaza nuestra existencia constantemente. En el caso de la geografía basta recordar el hoy agotado clásico del francés Ives Lacoste que tituló sugestivamente Geografía un arma para la guerra, allá por 1977

Algunos Estados, ya sea por sus relaciones de localidad o por sus dotaciones de recursos naturales (o ambas), están destinados a que la geografía juegue un rol protagónico en su desenvolvimiento histórico. Hace, precisamente, 120 años, el geógrafo Sir Halford Mackinder descifró la suerte histórica de Eurasia en virtud de sus relaciones de localidad y sus todavía hoy incalculables recursos naturales. Justo en ese escenario euroasiático fue donde los chinos inventaron el comercio mundial con la antigua ruta de la seda.

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Relación entre neoliberalismo, capitalismo de vigilancia, fascismo, neofascismo, posfascismo y ciberfascismo EXCLUSIVO

A esa matriz territorial tan particular, el geopolítico británico Halford John Mackinder le llamó el pivote geográfico de la historia o la Isla-Mundo (junto al continente africano) y aseguraba en su famoso dictum que quien dominara la Isla-Mundo dominaría el planeta. Aunque ignorada en sus inicios, hoy día luce como el referente conceptual más relevante para entender las más relevantes tendencias geopolíticas globales. ¿O será casual que en Eurasia y sus inmediaciones sea el lugar donde han surgido los grandes conflictos bélicos y las tensiones políticas más agudas en este primer cuarto del siglo XXI? 

Poco más tarde, otro de los grandes geopolíticos contemporáneos, el holandés nacionalizado estadounidense Nicholas Spykman, define una teoría subsidiaria a la de Mackinder que tituló la Teoría del Rimland asiático. Sus postulados geoestratégicos a mediados del siglo pasado se fusionaron a la doctrina del poderío naval del almirante Alfred T. Mahan del siglo XIX. Mucho menos conocida que su teoría del Rimland, fue su postulado del Mediterráneo Americano, el cual apunta al valor extraordinario de esa región para la seguridad nacional de Estados Unidos. 

El Mediterráneo Americano de Spykman abarca el Mar Caribe, el Golfo de México, Centroamérica, todas las Antillas y especialmente el norte de la América del Sur con la notoria Venezuela, dotada como muy pocos países de más de 50 minerales y recursos naturales, además de su favorable situación regional y continental. 

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Venezuela en los BRICS+: su impacto regional EXCLUSIVO

Venezuela y su valor geoestratégico en el contexto actual

La presente importancia geoestratégica de Venezuela comprende y abarca múltiples niveles que incluyen el regional, el hemisférico, así como el global como explicaremos más adelante. Resulta pertinente dejar claro que: (1) Estados Unidos es el mayor productor de petróleo del mundo (por la extracción de petróleo de esquisto gracias a la tecnología del fracking); (2) Arabia Saudita es el mayor exportador de petróleo; y (3) Venezuela tiene al momento las mayores reservas de petróleo. Las reservas de crudo de Venezuela están cifradas en, aproximadamente, 300,000 millones de barriles del hidrocarburo.

Para verificar la distribución las reservas petroleras de distintos países: https://www.indexmundi.com/map/?v=97&l=es

Hay otra premisa importante que debemos establecer y es que el mercado petrolero ha presentado grandes vaivenes desde 1973. Pero en este momento en específico, luego de iniciada la guerra en Ucrania, el sector en general ha sufrido fuertes trastoques de los cuales no se ha recuperado. Lejos de una recuperación, lo que está ocurriendo es una abrupta reorganización geográfica de la oferta y la demanda internacional de crudo. 

Estados Unidos y su vulnerable economía del petróleo

A pesar de haber alcanzado desde hace poco más de una década un importante hito (geo)estratégico, al convertirse en el mayor productor de petróleo del mundo, Estados Unidos no ha logrado alejarse de su compleja relación con el crudo. Su demanda del hidrocarburo continúa siendo mayor a su producción a pesar del vertiginoso aumento de la producción de petróleo de esquisto. 

El cuadro general de Estados Unidos con el mercado petrolero es actualmente de fragilidad y vulnerabilidad. Las relaciones con su más importante socio petrolero en los últimos 50 años se han deteriorado significativamente. En 1974 se logró el famoso acuerdo de los “petrodólares” con Arabia Saudita. Este acuerdo se diseñó, entre otras cosas, para garantizar una demanda constante y estable de dólares en el mercado internacional. 

Esto luego de que el presidente Richard Nixon se viera obligado a revertir oficialmente el patrón oro como respaldo del dólar. Arabia Saudita se comprometía a vender su petróleo en dólares, con todo y su efecto cascada en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y de esa manera Estados Unidos aseguraba una creciente y estable demanda del dólar que apoyara a futuro su valor fiduciario. 

“El riesgo de que en cualquier momento el inclemente genocidio contra los palestinos escale a una guerra regional es alto. Las sensitivas características del Medio Oriente y el intenso tráfico de hidrocarburos por la región podrían amplificar la guerra de tal manera que tendría severos efectos mundiales”

El acuerdo, sin embargo, acaba de expirar —entre silencios— y no hubo interés alguno de Arabia Saudita en prolongarlo. La monarquía saudí ha trazado nuevos derroteros geoestratégicos, ingresando formalmente en la alianza económica, política y social que conformaron inicialmente Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) y en otras organizaciones de carácter no occidentalista. 

Como si fuera poco, a la situación general que estamos caracterizando hay que sumarle el hecho de que las reservas estratégicas de crudo estadounidenses se encuentran en su nivel más bajo en 40 años. El presidente Joe Biden, para enfrentar la galopante inflación a causa del disloque en el mercado energético por el conflicto ucraniano, comenzó a inyectar petróleo de sus reservas para aumentar la oferta y reducir los precios.

Un tercer factor agravante es la situación geopolítica en el Medio Oriente, la cual es absolutamente volátil. El riesgo de que en cualquier momento el inclemente genocidio contra los palestinos escale a una guerra regional es alto. Las sensitivas características del Medio Oriente y el intenso tráfico de hidrocarburos por la región podrían amplificar la guerra de tal manera que tendría severos efectos mundiales. 

Así las cosas, en este momento las cuantiosas y cercanas reservas de crudo de Venezuela, dentro de lo que Spykman denominó el Mediterráneo Americano, resultan indudablemente de un valor imprescindible en términos de la seguridad nacional de los Estados Unidos (1).

La importancia del país suramericano para los estadounidenses, en realidad, tiene poco que ver con asuntos ideológicos o con la defensa de la democracia, como pretenden destacar los grandes medios de comunicación. De haber sido importante para Estados Unidos cualquiera de esos factores jamás hubiese sido socio preferencial y tan estrecho de una monarquía absoluta, represiva y antidemocrática por devoción como Arabia Saudita. 

El cuadro geoestratégico general para Estados Unidos es aún más complicado debido al reacomodo territorial del mercado petrolero y por la fracturación de la globalización que se impone. Hay un rumor muy fuerte de un posible ingreso de Venezuela a los BRICS quizás tan pronto como este próximo mes de octubre, durante la reunión en Kazán, Rusia. Un ingreso de Venezuela a los BRICS tendría implicaciones tectónicas para la reorganización mundial del mercado petrolero del cual Estados Unidos es dependiente. Así las cosas, Estados Unidos deberá tener suma cautela con los pasos a dar en su abrupta y ambigua relación con Venezuela

Ahora bien, la matriz geoestratégica de Venezuela provocadora de insaciables apetitos hegemónicos no se limita al petróleo. En su vasto catálogo de recursos minerales y naturales, Venezuela posee depósitos de minerales estratégicos. Hoy día se les llama minerales estratégicos a un conglomerado de recursos que son clave en la producción de tecnologías de punta en los sectores tales como la electrónica, energías renovables, dispositivos digitales de comunicaciones, computación, aeronáutica, robótica, aplicaciones militares sofisticadas y otros tantos.

El país suramericano cuenta con reservas muy importantes de tierras raras. Aunque no se han cuantificado con precisión, las cantidades que tiene el país de ese mineral estratégico se da por descontado que son importantes. Además, sus yacimientos sugieren muy buena calidad, lo cual no es algo muy común. En especial, Venezuela tiene cantidades significativas de coltán (llamado también oro azul) que es precisamente uno de los más cotizados miembros del grupo de los 17 componentes de las tierras raras. 

“…los yacimientos venezolanos de tierras raras sin duda alguna revisten de una relevancia enorme para los Estados Unidos y mucho más ante la posibilidad de que la guerra comercial con China se recrudezca después de las elecciones presidenciales en noviembre próximo”

Pero el valor de las tierras raras no se limita a su creciente demanda mundial, sino también a la distribución geográfica de sus mayores reservas probadas que ahora mismo se localizan en Asia, fundamentalmente con la República Popular de China a la cabeza con 44 mil millones de toneladas métricas. Además, el gigante asiático domina las exportaciones mundiales de estos valiosos recursos minerales a casi un 85 %.

Para verificar la distribución de las reservas de tierras raras en el planeta: https://es.statista.com/estadisticas/635934/reservas-mundiales-de-tierras-raras-por-paises/

Ciertamente son los chinos los que dominan ampliamente el escenario de las tierras raras en el mundo. En nuestro hemisferio solo hay dos países que destacan en reservas importantes de tierras raras: Brasil con 21 mil millones de toneladas y Estados Unidos con tan solo 1 800 millones. 

No es difícil concluir que los Estados Unidos se encuentran geoestratégicamente en un escenario de mucha vulnerabilidad con respecto a estos recursos. De manera que los yacimientos venezolanos de tierras raras sin duda alguna revisten de una relevancia enorme para los Estados Unidos y mucho más ante la posibilidad de que la guerra comercial con China se recrudezca después de las elecciones presidenciales en noviembre próximo.

Es oportuno, para concluir, lo que Spykman sentenció en una ocasión, en 1942: “La geografía es el factor fundamental en la política exterior de los Estados porque es el más permanente. Los ministros vienen y van, incluso los dictadores mueren, pero las montañas permanecen imperturbables” (2).

Autor: Carlos Ernesto Severino Valdez. Catedrático de geografía política de la Universidad de Puerto Rico

Referencias

  • Kaplan, Robert D. La venganza de la geografía: cómo los mapas condicionan el destino de las naciones. 5ta. edición, 2014, Barcelona. (Pág, 61-62)

 

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